Una idea "intrépida", desvelos y futuro
El Parque Tecnológico de Fuerteventura nació sobre un vertedero después de que el antiguo aeropuerto de Los Estancos quedara inoperativo. Así lo recuerda el gerente de la entidad, Eduardo Pereira, en una entrevista en La Voz de Fuerteventura en Radio Insular donde explicó que, entonces, no había sociedad, no había equipo y no había actividad.
Solo una idea “intrépida”, como la define el propio Pereira, impulsada en aquellos años desde el Cabildo insular por algunos responsables políticos y, algunos empresarios, como Mario Cabrera, Juan Jesús Rodríguez Marichal o el fallecido Andrés Valerón.
“Fue muy duro”, reconoce, al recordar la etapa posterior a la inauguración oficial, el 12 de noviembre de 2014 del primer parque tecnológico del archipiélago.
Lo fácil, explica, fue levantar la urbanización y los edificios. Lo complicado llegó después. Había que dar contenido a una infraestructura tecnológica en una isla sin universidad, sin industria tecnológica consolidada y con una sociedad que se preguntaba, con toda lógica, “para qué se había hecho aquello”.
Tras unos años de mucho trabajo e incertidumbre en los que, reconoce, tuvo miedo de no poder sostener el proyecto, el factor suerte se puso de lado con el nombramiento del actual consejero de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas del Gobierno de Canarias, Manuel Miranda, como director general de la Agencia Canaria de Investigación, Información y Sociedad de la Información.
Así lo explica Pereira recordando la intensa agenda de reuniones y encuentros mantenidos en esa época y destacando una reunión en especial, que tuvo lugar con el director general de Indra para intentar atraer actividad al Parque. Les dijo que lo que ofrecía Fuerteventura también podían ofrecerlo otros destinos como otras Islas de Canarias, Cabo Verde, Sicilia o Singapur y les invitó a buscar ventajas propias, singulares, que marcaran la diferencia.
En este período, en torno a 2018, fue cuando el Parque de Fuerteventura sumó a sus conocidas ventajas - como el clima o un Régimen Especial Fiscal- otras singularidades específicas. Entre ellas, una climatología extremadamente predecible, corredores seguros hacia el mar, poca población bajo las rutas de ensayo, una corriente en chorro más débil en el entorno de Canarias y un espacio aéreo prácticamente vacío al sureste de la isla; único en Europa para probar sistemas aéreos no tripulados.
Geo Innovation Program 2023, "la iniciativa canaria" reconocida internacionalmente
De esa reflexión nació Geo-Innovation 2030. El programa fue presentado en junio de 2018 en la Fundación Telefónica, en Madrid. Un día antes, el astronauta Pedro Duque fue nombrado ministro de Ciencia e Innovación y acudió al acto.
Otro “golpe de suerte”, sonríe Pereira al destacar que “donde iban a venir 40 empresas, de repente aparecieron 200; donde iban a venir directores, digamos intermedios, vinieron ya los consejeros delegados. Y aunque no venían por nosotros, que yo lo sé, digo: es el momento para hablar de nuestro libro”.
En este contexto, la consulta al mercado, promovida desde este organismo público, recibió la respuesta de un centenar de empresas y unas 200 propuestas. Después se agendaron unas 300 reuniones y el trabajo laborioso para ordenar toda aquella información y definir qué podía hacerse realmente en Fuerteventura.
El resultado es hoy una línea aeroespacial que Pereira asegura es referente nacional y europeo. No el Parque Tecnológico en sí, matiza, sino el programa Geo Innovation Program.
Es “la iniciativa canaria”, como se conoce en el sector, que se vincula en torno a la observación de la tierra combinando la información satelital con la que pueden aportar aeronaves no tripuladas de gran altitud, como los drones o pseudosatélites.
Según explicó, estos sistemas pueden operar a unos 20 kilómetros de altitud, permanecer durante mucho más tiempo sobre un área concreta y obtener información más precisa y continuada. Esa tecnología permite trabajar en ámbitos como la prevención de incendios, el control de infraestructuras críticas, la vigilancia de espacios naturales, la contaminación marina, la pesca ilegal o la atención humanitaria vinculada a los flujos migratorios. Un proyecto presentado recientemente en Gambia.
Inversión y retorno real
La inversión inicial, recordó Pereira, rondó los 18 millones de euros, procedentes de fondos europeos canalizados a través de un convenio entre el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Ciencia e Innovación para crear parques tecnológicos en las islas.
Pereira insiste en que ese dinero no podía destinarse a sanidad ni a otros fines, porque eran fondos finalistas para infraestructuras tecnológicas. “Nos llegó y nos sobró”, resume, recordando que parte del dinero no ejecutado fue devuelto, "unos dos millones de euros".
En total, calcula que el Parque Tecnológico de Fuerteventura ha movilizado ya más de 100 millones de euros entre infraestructuras, proyectos europeos y actuaciones vinculadas al programa aeroespacial. De esa cantidad, en torno a 60 millones procederían de fondos externos, “ principalmente fondos europeos, estatales y del Gobierno de Canarias”, mientras que el Cabildo de Fuerteventura aportó unos 40 millones de euros, en el año 2020.
Según explica, esos 40 millones no se agotan en gasto directo, sino que funcionan como palanca para concurrir a convocatorias europeas y levantar nuevos fondos. El modelo habitual es que el Parque cofinancie alrededor del 15% de los proyectos y que la Unión Europea aporte el 85% restante. De esta manera, “con esos 40 millones (del Cabildo), vamos a levantar más de 200 millones de euros en actuaciones”.
Es la vía, defiende Pereira, para atraer grandes empresas, anclarlas en Fuerteventura y favorecer la transferencia hacia pymes locales, desde servicios técnicos hasta redes, diseño, mantenimiento o apoyo operativo.
PTFUE, pendiente de la autorización para el único `sandbox aeroespacial” de Europa
En el Parque trabajan empresas como Thales Alenia Space, Telespazio Ibérica, Magline, Atechsync, Skydweller o Aeromedia, dentro del ecosistema vinculado al Canarias Geo Innovation Program y al Stratoport de Fuerteventura. Algunas con contratos a 15 años.
En este ámbito aeroespacial, calcula Pereira que hay en torno a 50 empleos directos, aunque advierte de que los datos cambian con rapidez.
Por otro lado, explicó, en la línea clásica del Parque hay más de una veintena de empresas, vinculadas a las TIC, los audiovisuales o la innovación, con entre “300 y 400 personas trabajando en el entorno”.
Además, el Parque ha formado a más de 2.000 pilotos en cursos vinculados a drones y sistemas aéreos no tripulados, una cantera de la que ya se nutren algunas de las empresas instaladas. La idea, es, reconoció, seguir apostando por la formación.
En el futuro inmediato, Pereira reconoce que la gran baza pendiente es la autorización del espacio aéreo situado al sureste de la isla como zona de ensayos. Un sandbox aeroespacial único en Europa para ensayar sistemas no tripulados desde el nivel del mar hasta los 20.000 metros.
Desvela que llevan casi tres años trabajando con los ministerios de Defensa, Transportes, y otros organismos como ENAIRE, AENA, AESA, la torre de control y entidades europeas para lograr flexibilizar las normas en esta área y poder probar prototipos y tecnologías que no podrían operar bajo los mismos requisitos que un avión comercial.
“Va a ser un antes y un después”, sostiene el todavía gerente asegurando que ha sido la apuesta “más compleja”, menos conocida y que dará a Fuerteventura una diferenciación competitiva única.
En este sentido, aseveró que la documentación se presentó “hace 15 o 20 días” ante la Comisión Interministerial de Defensa y Transportes por lo que “esperamos que esto se apruebe y se publique en este año; yo creo que más pronto que tarde”.
Autocrítica: falta de comunicación y la ausencia de una FP superior en el sector aeroespacial
En el balance no esconde la autocrítica. Pereira admite que uno de sus errores ha sido la comunicación. El Parque, afirma, ha hecho muchas cosas “gordas” que no siempre ha sabido explicar. Por miedo a anunciar lo que luego no pudiera cumplirse, solo comunicaban aquello que ya estaba “en el cesto”.
Ahora intentan fomentar la cercanía y el conocimiento de su actividad, con visitas abiertas y programadas para que la ciudadanía vea, toque y entienda lo que ocurre dentro. “Cuando alguien viene, le contamos lo que hacemos y lo ve, la percepción cambia totalmente”, asegura, anunciando que las visitas se abrirán, próximamente, al público en general.
También deja pendiente la Formación Profesional vinculada al sector aeroespacial. Pereira lleva dos años intentando impulsar un ciclo superior de FP en sistemas no tripulados en Fuerteventura. Cree que “lo petaríamos”, pero lamenta la lentitud del sistema y reclama una FP más ágil, “capaz de responder a sectores que avanzan mucho más rápido que la administración”.
En esta línea subraya la necesidad de impulsar esta formación, sea por la vía reglada o mediante cursos específicos con las propias empresas. “Es cierto que no es formación oficial, pero nos vale si tiene la formación”, señala.
El ingeniero majorero David Díaz Martínez será el nuevo gerente
Después de una extensa trayectoria profesional en AENA y quince años en el Parque Tecnológico de Fuerteventura, Eduardo Pereira se despide por decisión personal. Reconoce el cansancio, la intensidad con la que acomete la labor, los incontables viajes, las señales de alerta en el cuerpo y la necesidad de cerrar de forma ordenada una etapa; poniendo especial atención en el impacto en el sector.
Para ello, durante un tiempo habrá una bicefalia en la Gerencia que permitirá culminar el cambio y garantizar seguridad en el relevo que pondrá al majorero Sergio David Díaz Martínez al frente.
Es ingeniero aeroespacial, formado en la Universidad Politécnica de Madrid, con máster en Diseño de Vehículos Espaciales por la Universidad Tecnológica de Luleå, en Suecia, y máster en Contratación Pública por la Universidad de Castilla-La Mancha.
Lleva cinco años en el Parque y, según destacó Pereira, ya asume el peso de los proyectos aeroespaciales y representa a la entidad en foros internacionales.
Eduardo Pereira se va, dice, con la satisfacción y la tranquilidad de dejar un “equipazo” de doce personas y un proyecto con futuro para un Parque que nació en un vertedero y que aspira a ser una de las zonas de ensayo aeroespacial más singulares de Europa.
