La asociación Parkinson No Limits presenta este sábado la exposición Arte sin Fronteras en el Centro de Mayores de Antigua, . Se trata de una muestra que refleja la filosofía con la que trabaja el colectivo desde su creación en 2019 y que está dirigida a acompañar, integrar y abrir espacios para que todas las personas, con o sin patologías, puedan convivir en igualdad. “Intentamos eliminar barreras en nombre de la inclusión y de la socialización de las personas”, explica su coordinadora, Francesca de Bartoloméis, en una entrevista en La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular.
La exposición reúne obras realizadas en talleres de creatividad, barro, pintura bajo el agua y actividades de arteterapia que la asociación desarrolla con sus usuarios. También exhibe piezas del artista majorero José Emiliano Hernández, colaborador habitual del colectivo. “Será la primera de muchas más exposiciones”, avanza De Bartoloméis.
Parkinson No Limits defiende un modelo abierto y colaborativo. “Tener la intención que una persona con una patología… no se quede simplemente con otras personas con Parkinson, sino pueda interactuar con cualquier persona independientemente del estado de salud… es fundamental”, señala.
Parkinson: falta de datos y aumento de la demanda
En Fuerteventura no existe un registro actualizado de personas diagnosticadas con Parkinson. “Son más de 300, pero muchas fueron diagnosticadas en su país de origen o figuran aún en Gran Canaria”, detalla.
La entidad ha atendido este año a más de cuatrocientas personas incluyendo familiares, mayores, alumnado y usuarios con otras patologías, gracias a proyectos financiados por el Cabildo y los ayuntamientos de Puerto del Rosario, Pájara y Antigua.
Sin embargo, la realidad económica dificulta la continuidad. Al igual que AMADI -cuyo cierre está previsto para el próximo día 31 de enero tras 16 años de andadura- Parkinson No Limits atraviesa un escenario incierto. “Somos pendientes… del Gobierno, del Cabildo, de ayuntamientos”, expone De Bartoloméis. “Estamos terminando diciembre y aún no hemos recibido el dinero para desarrollar el proyecto, lo hemos desarrollado de forma voluntaria… pero es difícil”, reconoció.
La preocupación se extiende al conjunto del sector. “Lo que pasó a AMADI, las dificultades de Asomasamen -derivadas principalmente de la falta de relevo generacional-, son algo que pueden pasar a cualquier asociación”, admite.
Y el impacto recae directamente en la ciudadanía, sin el tejido sociosanitario de Fuerteventura, "las personas se encontrarían más solas y sin apoyo", concluye.
