La empresa de socorrismo Zuma, con base en Tenerife, quiere abrirse paso en Fuerteventura donde aspira, también, a dignificar este sector castigado por la precariedad.
Así lo defiende su administradora, Raquel Carrillo, en declaraciones a La Voz de Fuerteventura poniendo en valor que la firma ha mejorado las condiciones económicas de sus trabajadores pese a que esa subida no venía recogida en los contratos de licitación.
“Lo que queremos es que el sector no se pierda”, sostiene Carrillo, que advierte de que muchos profesionales “se han cansado y se han ido a trabajar a otras categorías donde obviamente cobran más”.
En ese contexto, subraya que Zuma ha optado, en la medida en la que lo permiten las licitaciones por “mejorar los precios salariales para que ellos estén mejor y obviamente siempre opten por seguir su carrera de socorrista”.
En Lanzarote, asegura, esa mejora ha rondado “aproximadamente 250 euros netos para los socorristas”, alcanzando los 1.550 euros mensuales. Zuma ya presta servicios en el litoral de Puerto del Carmen y, tras la firma del contrato, comenzará en breve en Arrecife.
La posición de la empresa conecta de lleno con las principales reivindicaciones que los socorristas de La Oliva - dependientes de Cruz Roja como adjudicataria del servicio que se ha rescindido y que estará operando hasta la próxima adjudicación- han venido trasladando en distintas intervenciones.
Mejoras salariales en la futura licitación, condiciones laborales dignas, más recursos para atender el litoral y un servicio seguro y estable, capaz de responder a la presión de unas playas clave para la seguridad y para la imagen turística del municipio. Este mismo martes, hay únicamente cuatro profesionales cubriendo todas las Dunas de Corralejo, lamenta el colectivo, evidenciando las carencias que denuncian.
Carrillo insiste en que el convenio no distingue entre un socorrista de piscina y uno de playa. “No vemos justo tampoco que no haya una diferencia salarial para ambas categorías”, señala, insistiendo en que la formación y la exigencia no son comparables. “No es lo mismo un curso de playa, que más o menos está un año para sacártelo, o incluso por un PFAE, que son dos años, que un curso de piscina, que estás una semana y son 40 horas”, además del peligro al que se exponen los profesionales.
Con esta premisa por bandera, Zuma trata de presentarse como una empresa que no solo compite por contratos públicos, sino que quiere hacerlo corrigiendo, al menos en parte, una queja histórica del colectivo.
“Vamos a presentarnos a todas las licitaciones de momento de Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura”, anuncia Carrillo apuntando a los procesos previstos en La Oliva y también en Pájara donde a finales de año vence el contrato vigente.
