Esta semana se ha presentado en el centro cultural Raíz del Pueblo, en La Oliva, el proyecto de estabilización de la conocida como Casa del Inglés; uno de los inmuebles más singulares del patrimonio arquitectónico de Fuerteventura.
Con la información y los detalles del proyecto, se inicia ahora un proceso de participación social conducente a definir el uso que se va a dar a este inmueble, declarado Bien de Interés Cultural, BIC.
Así lo explicó el conservador de patrimonio Loren Castañeyra en el programa cultural de Radio Insular en el que situó este edificio como un ejemplo destacado de la arquitectura burguesa rural de la Isla. “Es un ejemplo muy singular de lo que es la arquitectura burguesa majorera, muy digno de conservar”.
La vivienda, datada en el siglo XVIII, fue construida por Julián Leal Sicilia, cuya familia, procedente de La Palma, se dedicaba a la agricultura y al comercio entre Canarias y América. Sin embargo, debe su nombre a John Parkinson, un naturalista inglés que la adquirió posteriormente y que la utilizó como base para estudiar la flora y fauna majorera.
El Cabildo adquirió el inmueble y lo declaró BIC hace dos décadas, pero no ha sido hasta ahora cuando se impulsa su recuperación.
Por eso, Castañeyra valora positivamente la fase de estabilización que se presenta ahora, centrada en frenar su deterioro estructural. No obstante, insiste en que el verdadero reto será definir su uso. “Restaurar sin saber el uso que se le va a dar no está recomendado por nadie”, subrayó.
El conservador defiende que el destino del edificio debe respetar su esencia histórica y permitir “leer lo que ocurrió en la casa a través de los siglos”. En este sentido, se mostró contrario a su transformación en un espacio cultural genérico y apuesta por mantener su identidad “como testimonio de una época”.
El edificio "nos tiene que hablar"
Ubicada en la carretera entre La Oliva y Villaverde, la Casa del Inglés destaca por su volumen, su configuración arquitectónica y su evolución histórica, que incluye usos como vivienda burguesa y cuartel tras la guerra. Un conjunto de valores que, según Castañeyra, obligan a actuar con rigor. “El edificio nos tiene que hablar, reflejar lo que fue y para qué fue hecho”, subraya.
Loren Castañeyra, con su habitual mirada crítica, también destacó el estado actual del inmueble y de otros elementos patrimoniales importantes en La Oliva que, a su juicio reflejan, una gestión patrimonial deficiente.
“Le hemos hecho más daño a los humanos que el propio paso del tiempo”, afirmó al referirse a intervenciones como las realizadas en la Casa de los Coroneles. Otro edificio singular y emblemático que ha perdido, a causa de las intervenciones, denunció, “elementos tan esenciales como la policromía original”.
