Fotografía conceptual con perspectiva de género. Es el punto de partida del proyecto impulsado por la fotógrafa, periodista y activista majorera Nadia Martín en el que ha participado una quincena de mujeres. Con o sin experiencia en el arte de la imagen, lo que sí tienen en común es la necesidad de dar voz a situaciones de vida que precisan ser expresadas.
Y Nadia, generosa y valiente, les ayudó a hacerlo. “Simplemente es tener algo dentro, y querer expresarlo. Podemos hacerlo juntas”, recordó durante la entrevista.
El camino dio inicio en el mes de octubre. A lo largo de los talleres, no solo aprendieron la técnica fotográfica sino que exploraron en su propia esencia poniendo el foco en las inquietudes sentidas desde hace años hasta convertirlas en arte y conformar una muestra genuina de `artivismo´ que se expone, hasta el próximo 26 de junio, en la Casa de la Cultura.
Ha sido un proceso intenso, para algunas sanador, que ha generado una comunidad que quiere continuar y que vuelve a inspirar a la propia Nadia a retomar su faceta creativa.
La exposición impacta. Los mensajes son profundos, diversos y chocantes en la medida en la que visibilizan cuestiones de las que “nadie habla”. La violencia estética, el cambio de identidad en la maternidad, la revolución familiar trans o las enfermedades de las personas que menstrúan son algunas de las propuestas que invitan a reflexionar a la sociedad en general.
Reivindican el arte como herramienta de transformación en una sociedad en la que, aún hoy, se censura la imagen de una papaya.
Es el caso de la obra Endometriosis, de Ruth Pardo. La autora denuncia que “siempre ha sido tabú tanto lo que va en torno al sexo femenino como la sangre menstrual”. Por eso no le ha sorprendido la polémica generada que ha motivado que algún centro educativo haya declinado la invitación a asistir a la muestra.
Pardo insta, precisamente, a acercar “esta realidad que sufrimos un gran porcentaje de la población. Hay que normalizarlo y hay que darle valor e importancia a ese dolor”.
Recuerda que en la mayoría de los casos no se presta atención al padecimiento de las mujeres durante el ciclo porque “es normal que te duela la regla” y hay casos en los que los diagnósticos “tardan hasta 20 años en salir a la luz”, recalcó.
En este proceso participativo, las autoras se reconocen en las obras de las demás e interactúan para enriquecer el trabajo.
Es el caso de Cathreem, quien también denuncia la violencia estética a través de la fotografía `Quien siembra pelos, recoge TempestOdios´ cómo procesos naturales como la menstruación o el vello femenino “resulta feo” en una sociedad que rechaza y que “obliga” a las mujeres a pagar un alto precio a través de tiempo y la denominada “tasa rosa”.
Critica con dureza que se escoja como modelo de belleza a la niña, “y también como modelo sexual, es un problema muy fuerte”, recalca.
Ana Galán por su parte, refleja en su trabajo la toma de conciencia del ser quién eres y quién quieres ser tomando como referencia el impacto de la maternidad.
“De repente, tu foco pasa a ser siempre compartido”, recalca, “y lo que me interesa es reflejar que, al cambiar tú como persona, también cambia tu identidad”.
El curso, reconoce, le dio tiempo para reflexionar “sobre este nuevo paradigma personal que, además, es compartido” y que ha convertido en `¿Quién eres?´.
En esta misma línea, Ana Pérez Araya ha proyectado toda la “revolución familiar” vivida con su hija Lois en una dura lucha por los derechos y el reconocimiento a las personas trans desde que la niña hiciera su primer artículo con cuatro años.
La fotógrafa insiste en que dar visibilidad “era importante para que nadie sufriera lo que yo sufrí como madre, tocando en muchas puertas durante año y medio”.
Un proceso que ha reflejado en su fotografía `Resistir Cuir: Poco Arde´ que establece un claro paralelismo con la obra `La libertad guiando al pueblo´, de Eugene Delacroix, pero mostrando los colores de la bandera trans.
Para Ana, participar en el taller ha sido reparador. “Cuando ves que el sistema no hace nada, que quien tiene el poder de reparar la situación no lo hace, para mí era tan injusto, era tan doloroso, que después de haber hecho esto y contarlo de alguna manera ha sido muy sanador”.
