Asamblea Majorera–Coalición Canaria Fuerteventura celebró, este miércoles, una asamblea y consejo político insular centrada en la proliferación de viviendas irregulares y el aumento del ‘chabolismo’ en el territorio de Fuerteventura. Una cuestión que se ha incrementado en los últimos años en la isla y que supone el consumo indiscriminado de suelo rústico o ambiental en muchas ocasiones.
Para combatir esta situación, desde la formación política se ha acordado ejecutar acciones coordinadas entre el Cabildo de Fuerteventura, los seis ayuntamientos de la isla y el Gobierno de Canarias, a través de la Agencia de Protección del Medio Natural, un organismo público de naturaleza consorcial de la Comunidad Autónoma, para la ejecución de inspección y de sanción en materia medioambiental y de ordenación de los recursos naturales, territorial y urbanística.
Durante el encuentro, el consejero de Política Territorial del Gobierno de Canarias, Manuel Miranda, analizó las distintas tipologías de asentamientos irregulares detectadas en Fuerteventura, formados principalmente por contenedores adaptados, caravanas permanentes o casas prefabricadas que, en muchos casos, no reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad ni disponen de servicios básicos.
Miranda explicó que detrás de esta realidad existen perfiles y situaciones muy diferentes. “Aunque parte de estos asentamientos responde a la dificultad de acceso a la vivienda, también se detectan casos vinculados a segundas residencias o a modelos de vida alternativos”, agregó.
Además, el consejero abordó el fenómeno de las parcelaciones ilegales en suelo rústico, que conllevan la apertura de caminos y la instalación progresiva de viviendas, muchas de ellas dotadas de agua, luz o fosas sépticas. “Este tipo de actuaciones suele estar relacionado la especulación o el uso recreativo y, en muchos casos, con la expectativa de una futura legalización”, señaló Miranda.
Otro de los asuntos tratados fue la ocupación prolongada del litoral y de espacios naturales sensibles, donde la permanencia continuada de personas o trabajadores temporales termina generando asentamientos que ejercen una importante presión ambiental sobre la costa.
Desde AM-CC se destacó que esta problemática “no puede abordarse únicamente desde la sanción urbanística ya que también subyace la problemática de la dificultad del acceso a la vivienda”. No obstante, la creciente presión territorial que soporta Fuerteventura pone de manifiesto la necesidad de emprender acciones contra aquellas edificaciones irregulares - especialmente en suelo rústico - destinadas a segundas viviendas o a la especulación del terreno.
Además, la formación defendió que la planificación territorial y urbanística resulta fundamental para garantizar un desarrollo sostenible de la isla, y que debe incorporar el concepto de capacidad de carga del territorio como herramienta clave para afrontar y prevenir que este tipo de situaciones se desarrollen en un futuro.
Asimismo, se recordó que, actualmente, toda actuación residencial en suelo rústico es ilegal, salvo las construcciones agrícolas autorizadas conforme a la normativa vigente. “El Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura (PIOF) vigente no permite la construcción en suelo rústico”, apuntan.
Entre las medidas propuestas por la asamblea figuran reforzar la información pública a través de las oficinas técnicas municipales para dar a conocer las limitaciones legales de este tipo de construcciones, intensificar la vigilancia sobre asentamientos y edificaciones ilegales, fortalecer el régimen sancionador y coordinar actuaciones con las policías locales. También se apostó por impulsar campañas de sensibilización sobre el impacto ambiental y territorial de las construcciones en suelo rústico y de la ocupación prolongada de zonas especialmente sensibles.
En el encuentro se abordó además la situación del asentamiento ilegal ubicado a la entrada de Gran Tarajal, situado sobre gavias en suelo rústico y en una zona catalogada como inundable, lo que “supone un riesgo para la integridad física de sus habitantes”, insistió Manuel Miranda.
