FEAGA se convierte estos días en el gran escaparate del sector primario canario, punto de encuentro de profesionales y de familias. Es el caso de los Cartaya. Padre e hijo visitan estos días la feria haciendo gala de que, en su caso, el relevo generacional, una de las grandes preocupaciones del sector, está garantizado.
Cristóbal José Cartaya Delgado, es un joven tinerfeño de 19 años que estudia el ciclo de ganadería en Gran Tarajal y que representa esa continuidad que tantos ganaderos reclaman y que no siempre encuentran en sus propias familias.
Cristóbal llegó a Fuerteventura para formarse en un ámbito que, asegura, no eligió por descarte, sino por convicción. “Me encanta compartir tiempo con los animales”, explicó en La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, donde defendió que “la ganadería es algo que no se puede hacer por un simple hecho lucrativo, sino que tienes que sentir la ganadería, criar los animales, entenderlos”. Su frase resume una manera de entender el oficio que va mucho más allá de la rentabilidad. “Siento que mi sangre lleva eso, lleva animales”, afirma con rotundidad.
Su caso, sin embargo, no es habitual. El propio joven reconoció que cree ser “el único” de su curso que quiere dedicarse profesionalmente a la ganadería en el futuro. Una realidad que evidencia la dificultad para atraer a nuevas generaciones a un sector marcado por la dureza del trabajo, la incertidumbre económica y la carga burocrática.
A su lado, su padre, David Cartaya, ganadero de Tenerife, no oculta el orgullo de ver a su hijo decidido a continuar la senda familiar. “Es un orgullo”, afirma, sin esconder que el camino no será sencillo. “No solo es que las cosas no son fáciles, son muy difíciles”, señaló sobre las condiciones actuales del sector primario.
El ganadero tinerfeño, puso el foco en la burocracia como uno de los grandes obstáculos para quienes quieren seguir produciendo en Canarias. “Uno de los problemas más graves que tenemos es la burocracia y sobre todo en Canarias”, denunció, asegurando que las normas llegan a las Islas “multiplicadas” y con menos flexibilidad que en otros territorios.
Además de lamentar la excesiva burocracia, Cartaya también quiso implicar directamente a la ciudadanía en el apoyo al sector advirtiendo de que, si desaparecen ganaderos y agricultores, "terminaremos comiendo plástico".
A pesar de las vicisitudes, Cristóbal, asegura ver su futuro “claro”, principalmente en Tenerife y ligado a la ganadería familiar. Un joven que pisa fuerte y que ofrece esperanza a la continuidad del sector primario.
