Falta seguridad en el transporte discrecional de viajeros en Fuerteventura. Es una de las principales denuncias que realiza la plantilla de trabajadores de ALSA para explicar los motivos de la convocatoria de huelga indefinida que promueve, a partir del próximo 2 de marzo.
Los trabajadores sostienen, en una entrevista en el programa La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, que la isla se ha convertido en el destino final de guaguas descartadas para su uso en otros territorios del archipiélago. “Nosotros somos el reciclaje de las islas”, afirmaron. María, vicepresidenta del Comité de Empresa y delegada del Comité de Huelga (intervino por teléfono), Seila Boullosa, delegada del Comité de Huelga y Víctor de Francisco, conductor de guagua de ALSA, constataron que Fuerteventura, "es la funeraria de las guaguas".
Según explicaron, el mal estado de los vehículos obliga a los profesionales del volante a realizar partes continuos que no siempre acaban en la mejora de la guagua. Hay casos en los que, incluso, subrayan, no hay garantía de que los frenos funcionen y, aún así, el servicio se lleva a cabo.
En este sentido, hicieron especial hincapié en el caso de un vehículo "que tenía la ITV desfavorable por falta de frenos, salió a la calle a trabajar, a hacer su colegio con sus niños sin problema”, señalando, además, que es habitual que haya fallos en sistemas de seguridad obligatorios, ADAS, sin reparar. Según aseveran, se ponen partes de avería que no se resuelven por falta de piezas o medios, mientras los vehículos continúan circulando.
Por falta de vehículos, tenemos que salir a la calle sí o sí, insistió Boullosa. “A mí, la última vez, se me dijo que esperara 45 minutos a que saliera el sol para poder hacer mi servicio, porque mi coche no tenía luces de cruce”.
Los conductores alertan, también, de otra serie de situaciones que consideran irregulares. Menores en plazas no adecuadas, rampas que no funcionan para alumnado con movilidad reducida o retrasos provocados por averías. “Seguimos saliendo a la calle con vehículos que no están aptos y día tras día”, denuncian.
Jornadas interminables y horas extra sin pagar
La otra pata del conflicto es laboral. La plantilla habla de horarios imprevisibles y jornadas que superan ampliamente lo establecido. “Hacemos jornadas de hasta catorce, incluso quince horas”, señalaron.
La asignación de servicios con apenas horas de antelación y la amenaza de sanciones si se rechazan, refuerzan la presión. “Si tú te niegas a realizar alguno de esos servicios, la empresa te amenaza con abrirte un expediente sancionador”, lamentan.
Y la empresa puede obligarte, por ejemplo, a realizar paradas en lugares no habilitados. Según relató Saila en la entrevista, después de negarse a descargar a 37 personas sobre un paso de peatones y un carril bici, la empresa le retiró los servicios de traslado al aeropuerto -los llamados tránsfer- que son precisamente los que generan pluses salariales.
En este sentido, desveló que el año pasado acumuló dos multas de unos 2.500 euros cada una por superar la jornada de conducción, algo que vincula a la planificación de los servicios y a decisiones de empresa que puede derivar en graves consecuencias para el empleado. La posible pérdida de puntos del carné implicaría quedarse sin empleo, "en esta o en otra empresa", lamentó.
La remuneración y las horas extra suponen otro punto de fricción. Con jornadas que pueden superar las 14 horas, según denunciaron, "hasta la fecha no se nos pagan las horas extras”.
Según explican, la empresa plantea abonarlas a partir de la décima hora, algo que la plantilla rechaza. “Son 8 horas de trabajo, y deberíamos cobrar a partir de la octava”, insisten.
A esto suman diferencias en la asignación de servicios con pluses. “Hay mucho favoritismo”, señalaron, que está provocando una brecha salarial entre los empleados.
Con la entrada de la empresa internacional ALSA en Fuerteventura, los trabajadores no han experimentado mejoras ni una transformación real en la gestión. “La gestión la sigue realizando la gente que llevaba la anterior empresa”, explicaron, lo que a su juicio mantiene dinámicas de planificación y presión similares.
La sensación general es de desgaste acumulado. La plantilla habla de “esclavitud moderna” para describir un sistema en el que deben estar disponibles prácticamente todo el día, pendientes de su teléfono personal y sin desconexión real.
Huelga indefinida y "temor" a servicios mínimos del 100%
En este contexto, la plantilla -conformada por unos 150 conductores - ha convocado huelga indefinida desde el 2 de marzo.
Los trabajadores quieren poder ejercer su derecho y que tenga impacto pero temen que el Cabildo de Fuerteventura imponga servicios mínimos muy elevados, como ha ocurrido en conflictos anteriores. “No podemos ni siquiera hacer una huelga decente porque estamos siempre bajo mínimos”, lamentan.
Los trabajadores insisten en que la protesta no busca perjudicar a las familias, sino mejorar la seguridad del servicio. Por eso, piden a la ciudadanía, "que nos apoyen un poquito".
Conocen los problemas, recalcan, “nos ven día a día en la carretera, sacando humo, oliendo a quemado”, concluyen.
