viernes. 20.02.2026

Este viernes, en la tertulia habitual de los viernes en el programa La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, el debate sobre la vivienda en la Isla ya no gira solo en torno a la falta de vivienda pública, el alquiler vacacional, el refuerzo de las oficinas técnicas, la necesidad de agilizar los trámites, la okupación o cuánto cuesta alquilar un inmueble.  Hoy vamos más allá para analizar qué consecuencias tiene esa subida en los precios, su impacto real en el conjunto de la isla.

Y es que la falta de vivienda asequible no solo afecta a quienes buscan piso sino que está condicionando la llegada de profesionales, encareciendo servicios y alterando el funcionamiento cotidiano de sectores como la sanidad o la educación.

La tertulia reunió a inquilinos, propietarios y mediadores para poner rostro a esa realidad y reflexionar sobre cómo decisiones individuales afectan al desarrollo colectivo.

 

Subidas del 100% en apenas dos años

 

Cristina relató la angustia de un año buscando casa tras la venta de su piso. “Nos veíamos en la calle con dos niños, con mascotas… el alquiler es que no hay”. Finalmente firmó por 790 euros mensuales.  “¿Una persona que gane 1.000 o 1.200 euros se puede permitir un alquiler así?”, se cuestionó.

Antonio describe la misma situación desde otra perspectiva. Recibió una oferta para trabajar en la Isla y, tras meses de búsqueda, a la desesperada, "hasta el mismo día que empezaba a trabajar no pude tener la vivienda”. En su entorno, el alquiler pasó de unos 450 euros a cerca de 900 en dos años, “una subida de casi el 100 %”, lamentó.

Desde la inmobiliaria Yo alquilo, el diagnóstico es contundente. Su promotora, Joana Garrofé asegura que el incremento ha sido excepcionalmente rápido e insostenible. “Nunca he visto esta subida tan brutal en tan poco tiempo”. Pisos de dos habitaciones en zonas turísticas rondan los 1.200 euros porque la oferta es limitada y la demanda crece. “Como no hay vivienda, pueden llegar a esos precios”, señala.

Con la entrada en vigor de la Ley que regula la Vivienda Vacacional se esperaba que muchas viviendas pasaran al alquiler de larga temporada, haciendo crecer la oferta y, por lo tanto, contribuyendo a reducir los elevados precios.

Sin embargo, la demanda es de tal envergadura que los precios no solo no se reducen sino que continúan subiendo, alentados por el afán de lograr el máximo rédito posible y alimentados por quienes, asfixiados, no tienen otra alternativa que pagar lo que se pide.

La clave del debate no es solo económica, sino social.

Cada propietario toma una decisión a nivel individual. Subir el alquiler, destinar la vivienda a uso turístico o mantenerla vacía, pero el resultado acumulado de las decisiones realizadas, tiene un fuerte impacto en toda la sociedad.

La consecuencia es un efecto en cadena. Menos trabajadores disponibles, servicios más tensionados y precios más altos en otros ámbitos. Si faltan fontaneros, profesores o sanitarios, los tiempos de espera aumentan y los costes también.

Al final, ganar más por la vivienda puede implicar pagar más por arreglos, servicios o no disponer de un profesional sanitario determinado cuando la salud lo requiera.

Por fortuna, a veces aparece también algún angelito que te dice: ‘Mira, lo voy a poner en 500’". Pero eso ya no se ve, reconoce Joana. Son propietarios que priorizan encontrar un buen inquilino o facilitar el acceso a la vivienda antes que maximizar la rentabilidad.

También hay quienes aportan ideas novedosas para abaratar ese acceso, como miniestudios, con cocina, baño y estancia, para una o dos personas, en viviendas modulares.

Se alquilan en unos 350 euros, y la demanda es muy elevada. "Casi todos los días nos llaman", explica Máximo Mariani. Propietario y constructor especialista en este tipo de soluciones, pide a las instituciones públicas agilizar los trámites para que proyectos en suelo urbano, de fácil resolución, puedan obtener en poco tiempo su aprobación. Esto evitaría, recalca, que los inversores busquen otros destinos.

La vivienda, que durante años funcionó como complemento económico, se ha convertido en un negocio central en un mercado tensionado.

Pero no todo puede ser ganar dinero, concluye Garrofé invitando a reflexionar sobre cómo el beneficio privado empieza a tener un, cada vez más elevado, coste público. 

 

 

TERTULIA: Subir el alquiler para ganar más… y terminar pagando el coste como sociedad
Comentarios