La futura planta desaladora de Matas Blancas, en el municipio de Pájara, se perfila como uno de los proyectos hidráulicos más ambiciosos previstos para Fuerteventura.
El consejero de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas del Gobierno de Canarias, Manuel Miranda, avanzó que la infraestructura no solo permitirá aumentar la producción de agua en el sur de la isla, sino que se concibe, de la mano del Instituto Tecnológico de Canaris, como un nuevo modelo de desalación vinculado a las energías renovables y al aprovechamiento industrial de la salmuera.
Miranda explicó que el proyecto ha evolucionado desde su planteamiento inicial. La idea ya no pasa únicamente por construir una desaladora, sino por desarrollar una instalación que incorpore generación energética renovable y reserve espacios para la implantación de actividades económicas relacionadas con la valorización de la salmuera, una línea que, según indicó, está adquiriendo cada vez mayor relevancia tecnológica e industrial.
El consejero recordó que la futura infraestructura ya cuenta con ubicación definida e incluida en el Plan Hidrológico de Fuerteventura, en Matas Blancas, y que actualmente se trabaja en la redacción del proyecto básico, paso previo a la tramitación ambiental y a la obtención de las autorizaciones sectoriales necesarias antes de su licitación. Miranda, situó en el horizonte de 2028 cuando se pueda disponder de un proyecto definitivo.
En cuanto a su capacidad, señaló que la primera fase contempla una producción de 15.000 metros cúbicos diarios, aunque el objetivo final es alcanzar los 30.000 metros cúbicos, lo que convertiría a Matas Blancas en una de las principales infraestructuras de abastecimiento de la isla.
Ese crecimiento obligará incluso a plantear una captación de agua en mar abierto en fases posteriores debido al volumen previsto de producción.
Aguas: una inversión constante y mayor implicación del Estado
El titular de Aguas del Gobierno de Canarias enmarcó este proyecto en la necesidad de reforzar las infraestructuras hidráulicas de Fuerteventura ante el crecimiento demográfico y la creciente presión sobre los recursos.
A su juicio, el incremento de población obliga a planificar nuevas inversiones para evitar que vuelvan a producirse situaciones de tensión tanto en el abastecimiento como en la depuración de aguas.
En este contexto, defendió la necesidad de mantener una inversión constante en infraestructuras hidráulicas y reclamó una mayor implicación del Estado en la financiación de las grandes obras de interés general.
Recordó que el Ejecutivo canario considera insuficiente la aportación anual de 20 millones de euros destinada a Canarias y reiteró la reivindicación de un convenio estatal específico de obras hidráulicas que permita ejecutar grandes desaladoras, depuradoras y otras infraestructuras estratégicas recogidas tanto en la legislación estatal como en el Estatuto de Autonomía.
