El Museo Arqueológico de Fuerteventura ha presentado oficialmente una pieza cerámica de gran valor patrimonial perteneciente a la cultura del pueblo majo, donada por Juan Martín Guerra.
El acto, celebrado este jueves, contó con la presencia del donante, representantes del Cabildo de Fuerteventura y personal técnico del museo, formalizando así el regreso a la isla de este bien arqueológico considerado único por su tipología y motivos decorativos.
La pieza pasará desde ahora a formar parte de los fondos del museo y será sometida a un proceso de catalogación y estudio especializado para profundizar en su contexto histórico y cultural.
La presidenta del Cabildo, Lola García, destacó durante el acto que la incorporación de esta cerámica supone “una parte fundamental de la identidad y de la cultura del pueblo majo”.
Asimismo, agradeció el gesto de Juan Martín Guerra, subrayando que la donación permite que este patrimonio pueda ser protegido, estudiado y puesto al alcance de toda la ciudadanía.
Por su parte, el consejero de Cultura y Patrimonio Cultural, Rayco León, señaló que esta incorporación responde a una de las líneas estratégicas del Museo Arqueológico: localizar y recuperar patrimonio cultural majorero disperso en colecciones privadas o fuera de la isla.
Según explicó el propio donante, la pieza llamó su atención desde el primer momento por su singularidad, iniciando un seguimiento que culminó con su adquisición en 1996. Ahora, tres décadas después, ha decidido devolverla a Fuerteventura para que pueda ser custodiada y disfrutada públicamente.
Durante el acto intervino también el maestro alfarero y experto en cerámica Silverio López.
La pieza cuenta además con una larga historia documentada. Fue localizada originalmente en 1971 en el Bazar Estoril de Las Palmas de Gran Canaria y perteneció a la colección privada de Chandan Bulchand.
Su autenticidad fue avalada en su momento por el historiador y arqueólogo Julio Moisés, quien la definió como una pieza única en su género.
La cerámica permaneció durante décadas bajo custodia de la familia Bulchand hasta que fue adquirida por Juan Martín Guerra en febrero de 1996.
Según los expertos, las pequeñas muescas visibles en el borde de la pieza corresponden a antiguas pruebas de análisis utilizadas para confirmar su origen en la antigua Maxorata.
Con esta donación, la vasija culmina un recorrido de más de medio siglo para reintegrarse al patrimonio histórico y cultural de Fuerteventura.
Desde el Cabildo se anima a la ciudadanía a visitar el Museo Arqueológico de Fuerteventura y conocer de cerca el legado de la cultura aborigen majorera, reforzando el papel del museo como espacio de conservación y difusión de la memoria histórica insular.
