La hiperconectividad y el uso intensivo de pantallas se han convertido en uno de los principales desafíos para el bienestar laboral. Según el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Edenred y Savia, más del 80% de los profesionales asegura sufrir algún grado de agotamiento mental o fatiga digital derivada de la exposición continuada a dispositivos electrónicos durante su jornada de trabajo.
Los datos reflejan una realidad cada vez más presente en el entorno laboral. Un 10,9% de los trabajadores afirma sufrir fatiga digital a diario, mientras que un 35,5% asegura experimentarla con frecuencia. A estas cifras se suma otro 37,1% que reconoce padecer este agotamiento en momentos de mayor intensidad laboral.
La fatiga digital se manifiesta a través de síntomas como cansancio mental, dificultades para mantener la concentración, sensación de saturación informativa, estrés tecnológico y una creciente incapacidad para desconectar al finalizar la jornada.
Los jóvenes, los más afectados
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que las generaciones más jóvenes son las que presentan mayores niveles de agotamiento digital. La denominada Generación Z encabeza las cifras, con cerca de seis de cada diez jóvenes reconociendo sufrir fatiga digital de forma frecuente o constante.
Los millennials también muestran elevados niveles de desgaste derivados de la hiperconectividad, mientras que los porcentajes disminuyen entre los trabajadores de mayor edad.
Los expertos consideran que estos datos reflejan una paradoja cada vez más evidente: quienes han crecido rodeados de tecnología son también quienes experimentan un mayor impacto negativo de la exposición permanente a dispositivos y plataformas digitales.
Las mujeres registran una mayor incidencia
El estudio también detecta diferencias por género. Más de la mitad de las mujeres consultadas afirma sufrir agotamiento digital de manera habitual, una cifra superior a la registrada entre los hombres.
Este fenómeno se relaciona con múltiples factores, entre ellos la carga de trabajo, la gestión simultánea de tareas y la dificultad para establecer límites claros entre la vida profesional y personal en entornos altamente digitalizados.
Un desafío para empresas y trabajadores
La digitalización ha transformado profundamente la forma de trabajar, mejorando la productividad, la flexibilidad y la capacidad de comunicación. Sin embargo, también ha incrementado la exposición constante a estímulos, notificaciones, reuniones virtuales y flujos continuos de información.
Por ello, cada vez más especialistas consideran imprescindible que las organizaciones impulsen medidas orientadas a favorecer la desconexión digital, la gestión eficiente del tiempo y la protección del bienestar emocional de sus equipos.
Entre las recomendaciones más habituales figuran el establecimiento de horarios claros de disponibilidad, la reducción de interrupciones innecesarias, la promoción de pausas durante la jornada y el fomento de hábitos saludables que permitan equilibrar el uso de la tecnología con el descanso físico y mental.
Un problema creciente
Los resultados del informe sitúan la fatiga digital como uno de los principales riesgos emergentes para la salud laboral en 2026. La creciente dependencia de las herramientas digitales, sumada a la dificultad para desconectar fuera del horario laboral, plantea nuevos retos tanto para las empresas como para los propios trabajadores.
Los expertos coinciden en que la tecnología seguirá siendo una herramienta esencial para el desarrollo profesional, pero advierten de que su uso debe ir acompañado de estrategias que permitan preservar la salud mental, la capacidad de concentración y la calidad de vida de las personas.
La clave, señalan, no está en utilizar menos tecnología, sino en aprender a gestionarla de forma más consciente y sostenible.
