La Guardia Civil ha inmovilizado una embarcación de bandera extranjera atracada en el muelle de Puerto del Rosario, en Fuerteventura, tras detectar un presunto vertido de un líquido de color rosáceo al mar durante una inspección rutinaria realizada por agentes de la Patrulla Fiscal y Fronteras.
Los hechos ocurrieron el pasado 31 de julio, cuando los agentes observaron cómo el barco expulsaba un líquido por una tobera lateral mientras permanecía atracado en el puerto. Tras identificar a la tripulación, formada por una pareja de origen extranjero propietaria de la embarcación, los agentes solicitaron explicaciones sobre el origen del vertido.
Según informaron los ocupantes, el líquido procedía de las aguas residuales de la lavadora y correspondía a un producto ecológico. Además, aseguraron que la embarcación era "100 % ecológica". No obstante, los agentes les recordaron que la normativa prohíbe realizar cualquier tipo de vertido en aguas portuarias sin la correspondiente autorización, independientemente de la naturaleza del líquido.
La pareja reconoció conocer esta prohibición y explicó que, aunque habitualmente evacuaban estas aguas de forma manual, en esta ocasión habían optado por un sistema que consideraban "más cómodo" y que, a su juicio, no ocasionaba perjuicios al medio ambiente.
Ante la imposibilidad de comprobar en ese momento la composición del líquido y el posible riesgo para las aguas portuarias, la Guardia Civil informó de lo sucedido a Capitanía Marítima de Las Palmas.
Precinto cautelar y garantía de 6.000 euros
Como medida cautelar, Capitanía Marítima ordenó el precinto e inmovilización de la embarcación al considerar que los hechos podrían constituir una infracción grave de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante.
El barco permanecerá inmovilizado hasta la resolución del expediente administrativo sancionador. Para levantar el precinto, los propietarios deberán presentar una garantía económica de 6.000 euros, una medida destinada a asegurar el cumplimiento de la resolución administrativa y evitar posibles dificultades para exigir responsabilidades, dado que la embarcación navega bajo bandera extranjera.
La Guardia Civil ha recordado que continuará velando por el cumplimiento de la normativa en materia de protección del medio marino y de la seguridad en las instalaciones portuarias, con el objetivo de prevenir vertidos que puedan afectar a la calidad de las aguas y a la biodiversidad.
