sábado. 31.01.2026

Vecinos de Caleta de Fuste denuncian badenes “fuera de normativa” provocando daños en sus vehículos

Vecinos de la calle Picasso, en Caleta de Fuste, denuncian los problemas que persisten tras la reciente remodelación del anillo viario de la zona; una obra largamente demandada pero que, según los residentes, ha generado nuevas dificultades relacionadas principalmente con la altura de los badenes. Aseguran que no cumplen con la normativa vigente y están provocando daños continuos en los vehículos. Estiman en unos 200 euros mensuales el coste de los desperfectos.

Badenes con altura
Badenes con altura

Durante las obras ya se produjeron quejas vecinales por el mal estado de la vía, los baches y los obstáculos que afectaban a la circulación.

Aunque los trabajos en las calles que conforman el anillo finalizaron, los problemas, lejos de desaparecer, continúan. “Esto nos está trayendo dolor de cabeza y en el bolsillo mucho más todavía”, afirma Jesús, vecino de la zona, quien explica que los badenes “duplican o triplican la altura máxima permitida”.

Según detalla, la normativa establece una altura máxima de siete centímetros, mientras que en esta vía algunos badenes alcanzan “23, 24 o incluso 25 centímetros”. “Un coche no puede pasar por siete badenes de esa altura. Es absurdo”, sostiene, añadiendo que esta situación está provocando averías constantes en ruedas, frenos, dirección y amortiguación. “No hay coche que pueda aguantar este desastre”, lamenta.

Los vecinos aseguran haber trasladado sus quejas al Ayuntamiento. “Hay gente dentro del ayuntamiento que es consciente de que esto ha sido una exageración”, afirma Jesús Manuel Hernández aunque reconoce que, hasta el momento, no se ha adoptado una solución. “Un plano se puede rectificar, incluso con la obra ya finalizada, y esto se tenía que haber visto desde el principio”, insiste.

El tránsito diario agrava el problema, especialmente para las familias que residen en la parte alta de la calle. “Estamos hablando de casi 800 badenes al mes”, explica el vecino, que cifra en unos 200 euros mensuales el gasto adicional en mantenimiento del vehículo. “Cada dos meses hay que alinear ruedas, revisar la amortiguación, y al final el coche no pasa la ITV”, señala, alertando de que muchos residentes, especialmente extranjeros, desconocen el origen de estas averías.

A los badenes se suman otros desperfectos recientes. En la calle aún se aprecian parches en el asfalto, fruto de reparaciones de urgencia tras detectarse un agujero que obligó incluso a colocar planchas de hierro de forma provisional. “En una calle con tanta pendiente, el pavimento va a seguir cediendo”, augura Jesús, convencido de que el problema irá a más.

BAdenes
Parche en el pavimento para cubrir un hueco 

Nacho Meilán, otro residente de la zona, subraya que la reclamación vecinal no va contra la instalación de badenes. “Queremos seguridad y queremos badenes, pero que cumplan la normativa”, afirma.

Según explica, desde su colocación “muchos vehículos están acudiendo a talleres con daños”, una situación que considera insostenible a largo plazo.

Los vecinos no descartan reclamaciones conjuntas y piden una mayor implicación de la ciudadanía afectada. “Sería importante que todos remásemos en la misma dirección”, apunta Nacho, al tiempo que insta a la corporación a "tomar conciencia de lo que está ocurriendo porque quienes vivimos aquí lo sufrimos cada día y esto va a más”, concluyó. 

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