No hay miedo pero sí que hay bastante preocupación en Parque Holandés
La preocupación se ha instalado entre los vecinos y vecinas de Parque Holandés después de que un gato haya muerto por disparos de una escopeta de balines, otro haya resultado gravemente herido y un coche en circulación haya recibido también el impacto de un balín. Una situación que, según denuncian los residentes de la zona, se viene repitiendo desde "hace aproximadamente un mes" y que ha generado preocupación en una zona hasta ahora considerada tranquila.
La vecina Miriam Romero explicó en La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, que uno de los animales “quedó malherido” y permanece en rehabilitación veterinaria después de haber sido intervenido de la columna por el impacto de uno de los balines. La segunda gata, confirmó, “falleció”.
Los hechos han provocado inquietud entre la vecindad, no solo por el maltrato animal, sino también por el riesgo que puede suponer para las personas. “Está la cosa calentita, no hay miedo pero sí que hay bastante preocupación”, señaló Romero, que advirtió de que los disparos se han producido en una zona de paso habitual para menores. “La carretera por la que ha pasado es una zona donde pasan los niños para ir a la parada del autobús”, explicó.
A la muerte de uno de los gatos y las heridas sufridas por otro animal se suma el impacto de un balín en la luna de un vehículo que circulaba por la zona.
En el coche viajaba una pareja mayor que, en un primer momento, pensó que el cristal había estallado por una piedra. Sin embargo, según relató Romero, descartaron esa posibilidad al comprobar “la forma” en la que se rompió el cristal y al observar posteriormente el agujero del balín.
“No sabemos si es que estaba intentando disparar a algún gato y pasó el coche y justamente le dio o directamente que le disparó al coche”, apuntó la vecina, que evitó atribuir una intencionalidad concreta. “No quiero pensar que realmente le quisiera también disparar al coche”, añadió.
Cámaras de vigilancia disuasorias
La comunidad vecinal no tiene constancia de que haya nuevos residentes en la zona ni identifica con certeza a la persona responsable de los disparos. “Imaginamos que será alguien que vive por allí, pero no hay nada concreto”, explicó Romero, que pidió que se adopten medidas de vigilancia.
La principal demanda vecinal pasa por la instalación de cámaras de videovigilancia, como ya ocurre, según apuntan, en otras urbanizaciones como La Capellanía. Los vecinos han solicitado una reunión con el Ayuntamiento de La Oliva y, según Romero, el concejal de Seguridad, Oliver González, había quedado en contactar con ellos para fijar una cita.
La vecindad confía en que la instalación de cámaras ayude a evitar nuevos episodios o, al menos, permita identificar responsabilidades si vuelven a producirse disparos. “Si lo vuelven a hacer, por lo menos que paguen por lo que están haciendo”, concluyó Romero.
