El Partido Popular de La Oliva ha reclamado al grupo de gobierno municipal un compromiso firme con la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio histórico, cultural y etnográfico del municipio, advirtiendo de la necesidad de pasar de las declaraciones a una gestión activa que evite su deterioro.
Según expone la formación popular, a lo largo de la legislatura se han presentado diversas iniciativas orientadas a la recuperación y dinamización del patrimonio municipal que, en muchos casos, no han prosperado al ser rechazadas o no debatidas. Esta situación, señalan, ha impedido avanzar en soluciones que permitan aprovechar estos recursos como elementos clave para la identidad local y el desarrollo cultural y económico.
Entre los ejemplos citados por el PP figuran la Casa Mané o Centro de Arte Canario, que permanece cerrada y sin actividad pese a su relevancia cultural; la Casa Alta de Tindaya, inmueble de alto valor histórico que continúa sin uso; así como el cierre prolongado de la Cueva de Villaverde. A ello se suma el estado del Faro de El Cotillo y de los hornos de cal, especialmente los ubicados en esta localidad, que presentan signos de abandono.
Desde el grupo municipal popular subrayan que el patrimonio de La Oliva constituye un activo que muchos municipios desearían tener y que, sin embargo, no está siendo aprovechado de manera adecuada. En este sentido, el portavoz del PP en el Ayuntamiento, José Vicente Calero, señaló que “el patrimonio no puede limitarse a anuncios o declaraciones de intenciones”, insistiendo en la necesidad de planificación, inversión y voluntad política para evitar su deterioro.
Calero destacó asimismo que la puesta en valor del patrimonio es una obligación con la memoria colectiva y las futuras generaciones, pero también una oportunidad para el presente del municipio, tanto en el ámbito cultural como en el turístico y económico.
Desde el Partido Popular concluyen que la protección del patrimonio municipal requiere actuar con responsabilidad para evitar pérdidas irreversibles, recordando que cada edificio cerrado o enclave olvidado supone una oportunidad perdida para el desarrollo de La Oliva.
