Pedro Piqueras: “Hay que volver a una vida más humana”
Con la conferencia `Una imagen ya no vale más que mil palabras´, Pedro Piqueras reivindicó en la IV Universidad de Verano de Fuerteventura la necesidad de recuperar la lectura, la conversación y el pensamiento crítico frente a una sociedad cada vez más aislada pese a estar permanentemente conectada. El periodista alertó del “imperio de los bulos” y defendió el papel del periodismo veraz como dique frente a la desinformación. Con él charlamos en una entrevista en La Voz de Fuerteventura.
Piqueras situó el debate en un cambio de época que afecta de lleno al oficio periodístico y a la propia ciudadanía. “Antes una imagen era definitiva”, recordó, aludiendo a un tiempo en el que lo que se veía en televisión se aceptaba como prueba de realidad. “Ahora mismo ya no es así”, advirtió, porque la sociedad está sometida “al imperio de los bulos, pero también de los deepfakes”, imágenes creadas por inteligencia artificial que “en muchos casos pasan como si fueran reales”.
Más críticos y más atentos
El periodista subrayó que el problema no es solo tecnológico, sino también social. “Hay mucha gente que las cree, ese es el problema”, afirmó. Por eso defendió la necesidad de identificar los contenidos generados por inteligencia artificial y extremar la vigilancia desde los medios. A su juicio, los periodistas deben ser “mucho más críticos” y estar “mucho más atentos” ante una realidad que amenaza con erosionar la credibilidad de todo el sistema informativo.
Piqueras fue especialmente duro con quienes, desde medios o plataformas de apariencia periodística, contribuyen a amplificar contenidos falsos. “Los periodistas, la verdad, lo malo que hacemos es darle veracidad y darle espacio a estas cosas. Eso lo hacemos fatal”, reconoció. También denunció que “en muchos casos se priman las noticias que no son ciertas simplemente para obtener un click en la información”.
Esa dinámica, alertó, tiene como consecuencia directa la pérdida de confianza. “Todo esto, al final, lo que produce es una desconfianza grave en los medios en general”, señaló. Según explicó, la presencia constante de “porquería informativa” hace que incluso el trabajo de los periodistas rigurosos sea recibido con cautela por una parte de la sociedad.
Más hablar con la gente y menos `burbujas informativas´
El veterano comunicador también puso el foco en los algoritmos, que, sin necesidad de fabricar noticias falsas, condicionan la forma en que los ciudadanos perciben la realidad. “Tú prestas atención a algo y el algoritmo te lo repite cientos de veces. Y, al final, crees que todo lo que ocurre ahí es verdad”, explicó. Para Piqueras, estas dinámicas generan “burbujas informativas” dirigidas a personas que piensan igual y que terminan reforzando sus propias creencias.
Frente a ese escenario, planteó una respuesta que va más allá de la verificación informativa. “Hay que empezar a vivir leyendo, hablando con la gente, dejando el móvil a un lado”, defendió. En su opinión, recuperar esos hábitos permitiría volver “un poco a una vida más humana” y acercarse a “un mundo más real”.
Piqueras también vinculó esa pérdida de humanismo con el deterioro del debate público. “Es una vergüenza”, afirmó sobre determinadas formas que se observan en la política y en las élites. “Los que están en las altas esferas, como dices, en las élites, la política, el periodismo, deberían ser ejemplares y ejemplarizantes”, sostuvo.
"No podemos dejarlo todo en manos de los que mienten"
El periodista defendió con firmeza la vigencia del oficio. “El periodismo veraz es más necesario que nunca”, afirmó. “No podemos dejarlo todo en manos de los que mienten”. Y, aunque admitió que existen líneas editoriales que no persiguen “precisamente la verdad, sino influir”, reivindicó la vocación de fondo de la profesión: “Yo no conozco a nadie que se haya hecho periodista para ser propagandista”.
Pedro Piqueras cerró su reflexión apelando también a la responsabilidad ciudadana.
Reclamó “verificar las cosas, tomarse alguna molestia” y, sobre todo, “volver a la lectura”. Porque, advirtió, “nos estamos aislando” y hay “más desinformación que nunca a pesar de estar tan conectados”.
Tras la conferencia, el periodista estuvo firmando ejemplares de su libro `Cuando ya nada es urgente´. LLegar, estar y saber irse, donde cuenta sus más de cincuenta años ligados a una profesión que ama. Si volviera a nacer, volvería a ser periodista.