AM-CC critica la nueva línea marítima Agadir–Gran Canaria y denuncia “doble rasero” con Fuerteventura
Asamblea Majorera–Coalición Canaria (AM-CC) en Fuerteventura ha cuestionado el impulso de una nueva línea marítima entre Agadir (Marruecos) y Gran Canaria, denunciando un “doble rasero” en el tratamiento de este tipo de conexiones con África.
La formación nacionalista critica especialmente la falta de reacción de entidades y asociaciones que, en su momento, se posicionaron en contra de la conexión entre Puerto del Rosario y Tarfaya. Según señalan, el anuncio de esta nueva ruta, promovida por la Autoridad Portuaria de Las Palmas, no ha generado la misma preocupación en sectores como el primario.
La presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, avanzó recientemente la intención de consolidar una conexión directa con Agadir con el objetivo de reducir los tiempos de transporte de mercancías desde Marruecos.
Desde AM-CC, sin embargo, consideran que el silencio actual contrasta con la oposición que despertó la reapertura de la línea entre Puerto del Rosario y Tarfaya, cuando se alertaba de posibles riesgos relacionados con la entrada de plagas o la competencia de productos agrícolas.
La organización se pregunta si esos riesgos “desaparecen al cambiar el muelle”, cuestionando si la posible entrada de plagas o enfermedades no afectaría igualmente al Puerto de La Luz.
Asimismo, la formación apunta a un desequilibrio en el desarrollo entre islas capitalinas y no capitalinas, señalando que este tipo de decisiones contribuyen a una “Canarias a dos velocidades” que limita las oportunidades de territorios como Fuerteventura.
En este sentido, recuerdan que la reapertura de la línea Puerto del Rosario–Tarfaya contemplaba el refuerzo del Punto de Inspección Fronteriza (PIF) como medida de control sanitario, y que incluso se había propuesto su inclusión en el plan estratégico de la Autoridad Portuaria con horizonte 2035.
Para AM-CC, el impulso de la conexión con Agadir en detrimento de otras opciones evidencia un cambio de criterio que, a su juicio, responde más a intereses económicos que a razones técnicas o sanitarias.
