Eduardo Vera Barrios (psiquiatra): “El narcisismo nos va a matar antes que el meteorito”

Eduardo Vera Barrios

El Premio La Razón al Mejor Psiquiatra del Año 2025 destaca que hay un desarrollo “muy elevado” del narcisismo con las nuevas tecnologías” y alerta de que la cultura del individualismo extremo “hace que sea más fácil odiarnos entre nosotros”. Vera Barrios hace estas declaraciones en el marco de la presentación de la II Feria de la Salud de Fuerteventura que se celebrará el próximo 9 de octubre y donde advierte de que el 35% de la población majorera podría estar afectada por transtornos mentales como depresión o ansiedad.

Visitamos la sede de la Asociación de Bienestar Casa del Universo, en Tesjuate. Está rodeada de naturaleza, corre una suave brisa y se respira paz. Allí encontramos al psiquiatra y psicoterapeuta Eduardo Vera Barrios; Premio La Razón al Mejor Psiquiatra de 2025 a la espera de comenzar, en unos minutos, la presentación de la II Feria de Salud Mental que se celebrará en Fuerteventura. Aprovechamos los minutos para charlar con él partiendo de un diagnóstico claro: la salud mental no puede seguir entendiéndose como un problema que afecta solo a “pacientes enfermos”.

“La salud mental somos todos”, subrayó, antes de recordar que “todos somos potenciales pacientes con trastorno mental”.

 Una idea que, a su juicio, obliga a cambiar el enfoque: no basta con reforzar la asistencia sanitaria, que debe estar “bien dotada”, sino que es imprescindible construir una cultura de prevención, vínculos y bienestar.

El especialista advirtió de que Fuerteventura, como otras islas canarias, presenta datos “preocupantes” en materia de suicidio y salud mental.

Según explicó, la Isla se situaría como la cuarta del Archipiélago en tasa suicida y alrededor de un 35% de la población majorera podría estar afectada por ansiedad, depresión u otros trastornos mentales, por debajo de los porcentajes que se han manejado en Canarias tras la pandemia, pero con suficiente gravedad como para exigir una “radiografía real” del territorio.

Para Vera es preciso entender y analizar qué hay detrás de los datos.Aislamiento, pérdida de comunidad, deterioro de los vínculos, falta de prevención, nuevas adicciones, consumo de sustancias y una adolescencia que, en sus palabras, ha perdido “esperanza” y “sentido de pertenencia”. Son, apunta, algunas de las variables.

En paralelo, la preocupación  por el consumo de psicofármacos, hipnosedantes, ansiolíticos y antidepresivos, especialmente tras la pandemia, y por el impacto que esos consumos tienen como síntoma de un malestar social más profundo.

Las nuevas tecnologías

 

Uno de los ejes más contundentes de la conversación giró en torno al papel de las nuevas tecnologías. Vera alertó de “un desarrollo muy elevado del narcisismo con las nuevas tecnologías” y de una sobreestimulación permanente a través de las redes sociales. “Los modelos de identidad están cambiando, se nos vacía la identidad y se nos rellena de otras provocadas por otras personas”, sostuvo.

Ese fenómeno, explicó, favorece una cultura del “yo por encima”, del individualismo extremo y de la necesidad de imponerse al otro.

“Todo lo que sea extremo nos lleva a que sea más fácil odiarnos entre nosotros”, advirtió.

En esa lógica situó también el impacto del selfie, del zasca y de la competición permanente por la imagen. “El selfie ha hecho mucho daño”, afirmó, porque coloca a la persona en una dinámica de exhibición donde importa “quién es el más guapo, quién es el más fuerte, quién da el zasca mayor”.

Al final, “el narcisismo nos va a matar antes que el meteorito”, alertó.

Vera también habló sobre la Inteligencia Artifical que puede ser una herramienta “muy útil” si se emplea desde la ética, el pensamiento crítico y el bien común. El riesgo está, insistió, en obviar la reflexión, perder la función ejecutiva y permitir que la máquina sustituya la capacidad humana de pensar, discernir y empatizar.

La cadena está rota, pero se puede reparar

 

Frente a ese escenario, Vera no cae en el pesimismo. “La cadena está rota, pero se puede reparar”, defendió.

 La esperanza, para él, está en reconstruir vínculos, recuperar la empatía, enseñar a los adolescentes que “merece la pena vivir” y asumir que la salud mental es una cuestión comunitaria. “Todos no somos terapeutas, pero todos podemos ser terapéuticos”, subrayó.

Por eso, defendió iniciativas como la Feria de Salud Mental de Fuerteventura. Espacios para hablar, escuchar, promover la cultura del bienestar y tejer comunidad. Porque, como concluyó, “es muy difícil que alguien quiera salvar su salud mental si no cuenta con el apoyo de los demás”.