MAREA AMARILLA POR LA INCLUSIÓN EN FUERTEVENTURA

Alejandra Rodríguez: "La inclusión no es un favor, es un derecho; y los derechos no se recortan"

Movilización por una educación digna e inclusiva

“Hoy alzamos la voz, no desde el enfrentamiento ni desde el odio, sino desde el amor, desde el amor más grande que existe, el amor a nuestros hijos”. La presidenta en Fuerteventura de la Plataforma Canaria por una Educación Inclusiva reivindica una educación digna y con recursos reales para dar respuesta a la larga lucha que vienen manteniendo las familias con Necesidades Especiales de Apoyo Educativo. Este domingo se han sumado en Puerto del Rosario a las movilizaciones convocadas en el archipiélago. 

 

Al ritmo de la batucada Bloco Da lha, Fuerteventura se sumó este domingo a la movilización convocada en Canarias para reclamar una educación digna, inclusiva y con recursos reales.

Familias, docentes, alumnado, asociaciones, Fimapa, sindicatos y colectivos vinculados a la atención a la diversidad promovieron la protesta que dio inicio sobre las 11:00h en los aledaños de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en la ciudad capitalina, y que puso el foco en la falta de medios en las aulas, el "cansancio" de los docentes sin recursos y en las dificultades  que afronta el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.

 “No sobran niños. Faltan recursos”. Con esta frase que pobló muchos de los carteles y nutrió buena parte de las consignas lanzadas, las entidades convocantes subrayaronn que ningún alumno o alumna puede ser apartado del aula, ver limitado su derecho a aprender o quedar condicionado por la falta de personal, medios materiales, accesibilidad o atención especializada.

Una lucha "desde el amor"

 

Uno de los momentos más emotivos se produjo con la intervención de la presidenta en Fuerteventura de la Plataforma Canaria por una Educación Inclusiva, Alejandra Rodríguez. Puso voz a una lucha que, según subrayó, no se fundamenta en la confrontación. “Hoy alzamos la voz, no desde el enfrentamiento ni desde el odio, sino desde el amor, desde el amor más grande que existe, el amor a nuestros hijos”, manifestó.

 

La infancia no espera, subrayó, "cada día es un día de oportunidades perdidas, de aprendizajes que no llegan, de niños y niñas que se sienten que no encajan, que molestan o que sobrecargan”, expresó, antes de remarcar que “ningún niño debería crecer sintiéndose así”.

En su intervención, defendió que los menores no pueden quedar reducidos a cifras o expedientes administrativos. “Son niños que sueñan, niños que ríen, que se esfuerzan cada día y que merecen sentirse valorados y respetados”.

La presidenta de la plataforma insistió en que los niños y niñas con necesidades específicas tienen derecho a vivir la escuela como un espacio propio, seguro y digno. Subrayó, además, que " la inclusión no es un favor, no es un bien, la inclusión es un derecho”, añadiendo que “los derechos de nuestros hijos e hijas no pueden depender de presupuestos insuficientes y de promesas que nunca llegan”.

Demandas inclusivas para una educación de calidad

 

Entre las principales reivindicaciones planteadas en Canarias se encuentra el aumento del profesorado de apoyo dentro del aula, más especialistas de Pedagogía Terapéutica y de Audición y Lenguaje, más orientadores, auxiliares educativos y sanitarios suficientes, personal no docente estable, ratios adecuadas y plantillas consolidadas en todas las etapas educativas.

Los colectivos también reclaman que las figuras de Audición y Lenguaje y Pedagogía Terapéutica dejen de ser itinerantes.

Defienden que la atención al alumnado con necesidades específicas no puede depender de intervenciones puntuales ni de “ratos sueltos”, sino de una respuesta continuada, estable y adaptada a las necesidades reales de cada niño y niña.

Otra de las demandas fue la mejora de las infraestructuras educativas. Los colectivos recuerdan que no puede hablarse de inclusión real si los centros no son accesibles, no están adaptados o no permiten al alumnado desplazarse, comunicarse, participar, aprender y convivir en igualdad de condiciones.

La convocatoria también exigió formación especializada y continua para el profesorado y para todo el personal que atiende al alumnado, así como una inspección educativa garantista, orientada a velar por el cumplimiento de la normativa y la protección efectiva de los derechos del alumnado.

Los colectivos insisten en que defender al alumnado más vulnerable es defender una escuela mejor para todos y todas.

Una escuela pública digna, accesible, inclusiva y con garantías reales para todo el alumnado.