Puerto del Rosario: una campaña arriesgada, una indignación desmedida y amenazas

Karin Herrero y David de Vera

El conocido influencer Karin Herrero quería publicitar el acto de firma de su libro en Puerto del Rosario y lo hizo utilizando el humor, la ironía, y la Inteligencia Artificial para convertir la capital de Fuerteventura en la “la ciudad más peligrosa de las Islas Canarias”, “epicentro del tráfico de coca” y sede de “los jacosos”, una supuesta banda dedicada a la extorsión, el narcotráfico y los asaltos violentos a villas turísticas.

Habló de una supuesta alerta de la “Policía Local de Canarias” sobre atracos en una librería. Al final del video, se descubre el truco publicitario. El peligroso delincuente es el propio Karin, el atraco es abonar los 16,90 de su libro y la advertencia de no acudir a la firma es, realmente, una invitación.

Una campaña publicitaria, de cuestionable gusto. Estaba construida como una noticia y no desvelaba el desenlace hasta prácticamente el final.  

En las redes sociales, donde muchos usuarios apenas consumen los primeros segundos, el mensaje que se proyectó en muchos casos es el retrato de Puerto del Rosario como “paraíso de la cocaína, la extorsión y los atracos violentos”.

El video tuvo gran impacto y, enseguida, se hizo viral. De hecho, hubo bastantes jóvenes que acudieron a la firma del libro de Karin y adquirieron sus ejemplares.

Pero también proliferaron los mensajes críticos cuestionando una campaña promocional que proyectaba una capital insegura y muy alejada de la realidad.

Vivimos en una isla turística que, precisamente, vende seguridad frente a sus competidores directos por lo que, este tipo de contenidos, no ayuda precisamente a proyectar la mejora imagen de Fuerteventura como destino turístico ni a mejorar la sensación de inseguridad entre los residentes.

Respuesta oficial

 

Sorprendió días después ( al menos a mi) el Ayuntamiento de Puerto del Rosario respondiendo con un comunicado oficial, difundido entre los medios de comunicación, en el que calificó la campaña de “falsa, sensacionalista y profundamente ofensiva”.

Consideró inaceptable utilizar el nombre de la capital como reclamo comercial y sostuvo que ninguna estrategia de marketing justifica desacreditar al municipio.

Al final, logró todo lo contrario a lo que pretendía. Quiso proteger la reputación de Puerto del Rosario y terminó multiplicando el alcance del vídeo que supuestamente la dañaba.

Una ocasión que Herrero, acostumbrado a lidiar en estos mundos digitales y de haters, con millones de seguidores en sus canales,no desaprovechó.

En su respuesta recordó que nació en Puerto del Rosario, reivindicó su cariño por la ciudad y explicó que había elegido la Librería Tagoror para cerrar una gira realizada por algunas de las principales capitales españolas aunque, realmente, no le fuera rentable.

También enumeró las numerosas ocasiones en las que ha hablado favorablemente de Fuerteventura a sus miles de seguidores y aseguró que nunca obtuvo reconocimiento municipal por ello.

Hasta ahí el argumento, legítimo. Pero fue mucho más allá.

En su respuesta, llamó ignorante al alcalde, David de Vera; cuestionó su inteligencia; sugirió que sentía envidia y presumió de que uno de sus vídeos hace más por Puerto del Rosario que el regidor en “400 legislaturas”. Incluso invitó a los vecinos a pensar su voto en las próximas elecciones.

El comunicador dejó claro que no quería vencer sino humillar.

¿Y si hablamos, de tú a tú en la "real life"?

 

El tono irónico de una campaña no convierte cualquier mensaje en inocuo, pero tampoco toda provocación merece una declaración institucional.

El Ayuntamiento pudo reaccionar con una comunicación más acertada y el autor pudo defenderse sin insultar.

Llegados a este punto, quizás lo más inteligente sería que Karin Herrero y el alcalde se sentaran a hablar, de tú a tú, en la vida real y lejos del ruido de las redes y los comunicados.

El municipio tiene en él a un reconocido comunicador, con una audiencia importante, y un vínculo indiscutible con su ciudad natal.

Convertir el enfrentamiento en colaboración sería una buena forma de demostrar que, detrás de la polémica, existe un interés compartido: Puerto del Rosario.