Los coches de alquiler “okupan” el Llano de la Mareta: “Va a pasar un accidente grave”, advierten los vecinos
Los vecinos de El Llano de La Mareta luchan para que el barrio vuelva a tener carácter residencial y denuncian que las flotas de coches de alquiler han ocupado progresivamente sus calles, aceras y. también, solares particulares.
Alertan, además, de la velocidad a la que circulan algunos vehículos y reclaman al Ayuntamiento de Puerto del Rosario que actúe antes de que ocurra una desgracia.
“En El Llano de La Mareta vivir últimamente es muy difícil porque los coches de alquiler están ocupando del barrio”, aseguró en el programa La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, Carmen Peña Cabrera, presidenta de la asociación vecinal, acompañada por la residente Emma González Romero.
Peña afirmó que ha pedido a responsables de las empresas que no estacionen sobre las aceras y que reduzcan la velocidad dentro del barrio. Pero no ha tenido éxito.
“Va a pasar un accidente grave. Ellos vuelan, ellos se piensan que están haciendo un rally en La Mareta”.
Coches en calles, aceras y solares de particulares
La asociación sostiene que el problema no se limita a una sola compañía. En la zona operan varias empresas y, según los vecinos, también permanecen durante largos periodos vehículos particulares estacionados cuyos propietarios se han marchado.
La denuncia se extiende también a solares privados. Durante la entrevista, la representante vecinal mostró imágenes de vehículos estacionados en terrenos particulares y explicó que uno de los propietarios había abierto zanjas con un tractor para impedir que siguieran aparcando allí.
“El Ayuntamiento tiene que poner orden en el barrio de La Mareta, hablar con esas casas de coches e intentar solucionar el problema”, reclamó.
La batalla para volver a ser residencial
La asociación vincula el deterioro de la convivencia con el cambio de uso urbanístico que, según explicó su presidenta, se produjo entre 2015 y 2017, "sin que nadie nos dijera nada".
Los vecinos aseguran que no fueron informados de esa modificación y han solicitado al Ayuntamiento documentación para conocer cómo y por qué se produjo.
La presidenta señaló que el aumento de talleres, obras y otras actividades comerciales ha reducido la tranquilidad del núcleo y ha generado conflictos entre negocios y viviendas situadas a escasa distancia.
Emma González Romero, que lleva once años viviendo en la zona, confirmó que durante ese periodo ha percibido un cambio significativo. “Antes estaba un poco más tranquilo y ahora está bastante movidito el barrio”, explicó.
La asociación ha presentado por registro un escrito acompañado de firmas vecinales para solicitar información sobre la situación del barrio y reclamar soluciones.
Calles sin nombre y un campo de fútbol que desapareció
Los vecinos también denuncian decisiones adoptadas sin información previa. Peña Cabrera explicó que las ocho calles de El Llano de La Mareta tenían nombres aprobados por el Ayuntamiento, entre ellos Caracas, La Habana, Montevideo y Buenos Aires, pero que los carteles desaparecieron sin que los residentes recibieran explicaciones.
“De buenas a primeras llegó alguien, que no se enteraron los vecinos. Se quitaron todos los carteles de las calles de La Mareta, las ocho calles. Y los vecinos decidieron poner número 1, número 2, número 3, 4, 5, 6, 7 y 8”, relató.
La presidenta de la asociación no pudo precisar el año en que se produjo la retirada. Actualmente, explicó, los números elegidos por los residentes se utilizan incluso en las direcciones postales. La antigua calle Caracas, donde reside, es ahora la calle 3.
La asociación denuncia una situación similar con una pequeña instalación deportiva que existía en el barrio. “Nosotros también teníamos como un campito de fútbol con césped y sus canchas. Llegaron y se lo llevaron”, afirmó Peña Cabrera.
Según relato, un vehículo municipal retiró los elementos de la instalación sin informar a los vecinos.
Décadas esperando el asfaltado de las calles
La acumulación de vehículos se suma a otra reivindicación histórica, el asfaltado de las calles. Los residentes llevan décadas esperando por esta actuación, condicionada, según se explicó en la entrevista, por la cesión de los terrenos al Ayuntamiento.
Falta, al parecer, la firma de un particular a quien sus vecinos instan a rubricar. La financiación está lista, a falta de poder culminar la cesión de las calles, pasen a ser de titularidad municipal y, por tanto, posibilitar el asfaltado por parte de la corporación.
La asociación, también reconoce algunos avances, como la celebración de las primeras fiestas del barrio después de más de cuatro décadas y la elección de Santa Cecilia como patrona. Fiestas que han contado con parte de la representación municipal pero en las que se ha echado en falta la presencia de representantes del Cabildo de Fuerteventura, subrayaron.
"La Mareta es de Puerto. Es un barrio de Puerto", subrayó la presidenta de la asociación vecinal reclamando más atención institucional para un núcleo que, insiste, lleva décadas esperando soluciones.