Figu García desnuda el alma en su nuevo libro: “Somos todos iguales en lo que sentimos”
Es el cuarto libro que publica y un ejercicio de introspección manifiesto. “Son cachitos de mí, son prendas íntimas”, destacó explicando este trabajo estructurado como si fuera una colección de ropa, con apartados como “transparencias” o “lencería”. Un catálogo unisex, que se debe disfrutar en pequeñas dosis - con reposo y respirando las palabras-, y que pone el énfasis en que todas las personas “somos iguales en lo que sentimos”.
Así entiende el mundo este autor que nunca soñó con ser escritor y que escribe por necesidad “para entenderme y entender lo vivido”, recalca. Una experiencia, en su caso, íntimamente ligada a la mar que ha marcado una trayectoria tejida de palabras e hilvanada desde la honestidad.
Poesía y mar
Su recorrido vital arrancó en Madrid, pasó también parte de su infancia en el Sáhara y recaló después en la Isla majorera, donde arribó a la edad de 9 años. El salitre y las olas enseguida lo cautivaron y su vida, desde muy temprano, se desarrolló ligada a los deportes náuticos, la escuela y los barcos de vela.
Fue precisamente una regata de 1992 con el barco del Cabildo de Fuerteventura, durante cuatro meses por el Atlántico, la que encendió la mecha de su primer libro. De entre 300 barcos, quedaron primeros en la categoría y quintos en la clasificación general. Todo un hito para la Isla y una potente experiencia que plasmó en su diario de a bordo, posteriormente convertido en su primer libro `Cien lunas, mil besos´; marcando el inicio de una travesía literaria que discurre entre la narrativa y la poesía.
Después llegaría `Ocho´, ligado a su octava travesía del Atlántico y a una vivencia marcada por millas, borrascas y episodios límite en alta mar. Más tarde publicó `Retratos de la voz´, un poemario ilustrado con fotografías de Mar Redondo que supuso todo un reto y una inmersión más clara en la poesía.
Ahora, con Prendas íntimas, catálogo unisex´, firma una obra más madura que presenta en distintos foros donde la poesía continúa siendo refugio. Un refugio necesario como la mar.
"Estamos perdiendo el abrazo que había en Fuerteventura"
Para Figu García, el mundo ha cambiado, y no es solo una percepción personal, insiste, “yo creo que es cosa del mundo también”.
La prisa y las ansias de poder conquistan los espacios íntimos y la poesía, esa conexión con la belleza y el ser, se va perdiendo. Estamos tapando una parte “que seguimos necesitando”.
Sin ir más lejos, en la propia Fuerteventura las relaciones y los vínculos entre los residentes eran distintos. “Aquí en la Isla, antes no éramos así”. Estamos perdiendo ese abrazo que había, ese abrazo de humanidad”, lamenta, invitando a conocer su obra a través de las distintas redes sociales. En Instagram bajo el perfil figu-garcía y también en YouTube, iVoox y Spotify, donde difunde contenidos vinculados a su obra y su podcast Geografías del alma.