Violencia machista en Fuerteventura, el SAM suma 136 nuevas víctimas en 9 meses

El Servicio de Atención a la Mujer suma 136 nuevas víctimas en nueve meses, 36 más que el año anterior

 

Ante los avances de discursos que niegan la violencia machista, hemos dedicado la tertulia del programa La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, a dibujar la realidad que se vive en la Isla. 

La violencia machista no ha retrocedido y sigue golpeando con fuerza en Fuerteventura. Los datos del Cabildo lo evidencian; el Servicio de Atención a la Mujer y a los Menores ha atendido a 136 mujeres nuevas entre enero y septiembre de 2025; 36 más que en el mismo periodo del año anterior.

Una cifra que evidencia un repunte sostenido y que demuestra que la violencia machista no es una excepción, sino un problema estructural. “La denuncia (ante el Juzgado)  no representa el número real de mujeres que están sufriendo violencia”, advirtió la psicóloga del servicio, Nieves Pérez Trujillo.

Además de los casos nuevos, el equipo maneja un volumen muy elevado de atención: “Podemos tener 300 mujeres en el servicio entre seguimientos y casos nuevos”, explicó Pérez Trujillo, una cifra que refleja la presión asistencial del recurso. A ello se suman 30 menores nuevos atendidos hasta septiembre, un colectivo que ahora también se reconoce como víctima directa de la violencia. “No hace falta que haya violencia directa hacia los niños para que estén dañados”, subrayó la psicóloga.

El dispositivo de emergencia DEMA también refleja la magnitud del problema, con 182 activaciones en lo que va de año y 48 mujeres acogidas, en Fuerteventura, entre los recursos de emergencia y las casas de acogida.

El "infierno" de denunciar

Inma González Estrada, superviviente de violencia machista y poetisa, relató cómo tardó años en reconocer que vivía en una espiral de control, celos y agresiones que "había normalizado". Explicó que comenzó a darse cuenta “en la pandemia”, cuando el encierro le impidió distraerse con la rutina. Tras asistir a talleres con un grupo de mujeres, identificó señales que hasta ese momento no ahbía sabido interpretar porque pensaba que “para llegar a denunciar tenía que tener un labio partido”.

Su proceso de reconstrucción la llevó a una reflexión especialmente poderosa. “La primera maltratadora fui yo por permitir que el agresor me agrediera”.

Su relato -impactante, claro y de una profundidad abrumadora- desmontó la idea de que denunciar es un trámite sencillo. “Una declaración por una víctima de violencia de género dura de 5 a 6 horas”, afirmó. “Empiezas a vomitar una serie de hechos que ni tú misma recordabas”. Según subrayó,  “los fiscales te miran con lupa… si entras destrozada, dicen que exageras; si entras entera, dicen que no ha sido para tanto”.

El agresor de Inma fue condenado a siete años y medio de prisión y nueve años de alejamiento después de que el juzgado diera por probadas las agresiones contra ella y, también, los abusos hacia su hija. La condena llegó tras años de violencia física y psicológica; y después de que la niña “hablara de que esta persona abusaba de ella”.

A pesar de la sentencia, quien fuera su pareja recurrió y hoy está en libertad, explicó Inma poniendo, también de manifiesto la contradicción que supone entregar a su hija, en régimen de visitas, pese a tener una orden de alejamiento.

Protocolos sin activar en los centros educativos y falta de especialización

Se trata de una de las situaciones que evidencian "fallos graves en el sistema", argumentó Nieves Pérez, apuntando no solo a los juzgados -donde insistió en la necesidad de incorporar más especialistas en violencia machista-, sino también en los centros educativos donde se produce violencia sin que se activen los protocolos pertinentes.

Esta inacción está permitiendo que avance la violencia en las aulas, tanto en forma de agresiones entre menores como en conductas normalizadas que esconden realidades familiares muy duras.

La psicóloga explicó que muchos casos de bullying están directamente relacionados con lo que viven en casa. “Un niño que está sufriendo violencia puede convertirse en quien pega, porque tiene mucha frustración dentro”.

A esto se suma la ausencia de personal especializado en distintos puntos del sistema —juzgados, cuerpos policiales—, lo que puede desanimar o incluso anular una denuncia. “Si topas con un policía o un funcionario que no cree en la violencia, te tira abajo todo el argumento y te vas a tu casa callada”, alertó.

Doble discriminación hacia mujeres con discapacidad

Los colectivos Adisfuer y Adivia aportaron una visión necesaria sobre las violencias que atraviesan a las mujeres con discapacidad; un grupo doblemente vulnerado y con menor credibilidad ante las instituciones.

Desde Adivia, la psicóloga Nahikari Rodríguez subrayó la discriminación añadida que sufren estas mujeres. “No vamos a tener la misma credibilidad si tenemos discapacidad física que si tenemos discapacidad intelectual severa”, advirtió. Y añadió que muchas viven una “doble vergüenza”, al ser juzgadas no solo por los agresores, sino también por su entorno y por quienes deberían protegerlas.

Bárbara Évora, de Adisfuer, hizo especial hincapié en que muchas agresiones comienzan en el hogar a través de faltas de respeto, micromachismos o violencia económica que se normalizan y permanecen invisibles.

Ambos colectivos insistieron en la necesidad de accesibilidad, formación específica y recursos adaptados para que ninguna mujer quede fuera del sistema de protección.

Antes de concluir, Nieves Pérez, recordó la ‘Guía Insular de Recursos Especializados de Atención a Víctimas de Violencia de Género’; una guía, actualizada, que especifica la red de recursos a las que pueden acudir cualquier mujer víctima de violencia machista, indicando los servicios existentes de información, asesoramiento y atención inmediata, además de información de otros servicios que puedan servir de ayuda.