“Tomar las decisiones desde Fuerteventura ha sido y sigue siendo clave para diseñar la isla que queremos”. Artículo de opinión de Mario Cabrera
Durante demasiado tiempo, Fuerteventura se ha visto relegada a decisiones que se toman a kilómetros de aquí. Y, a pesar de que hemos avanzado y logrado hitos importantes para la isla en el muelle de Puerto del Rosario, estos no son suficientes para una infraestructura clave en una isla como esta.
Entre los avances logrados en materia de conectividad marítima destacan la condición de puerto Schengen y la implantación del Punto de Inspección Fronteriza (PIF). Sin embargo, la Autoridad Portuaria ha priorizado históricamente las inversiones y la planificación del Puerto de La Luz, relegando las necesidades y demandas de Fuerteventura.
Este trato reiterado y la falta de prioridad que reciben las demandas de Fuerteventura por parte de la Autoridad Portuaria hacen evidente la necesidad de abandonar el actual modelo de gestión de los puertos.
Un ejemplo de esta situación es la pérdida de la conexión marítima entre Cádiz y Puerto del Rosario. Tanto el alcalde de la capital majorera, David de Vera, como la presidenta del Cabildo, Lola García, han realizado numerosas gestiones ante las administraciones competentes para mantener esta ruta, sin que hasta el momento hayan recibido respuesta alguna.
La falta de renovación de esta Obligación de Servicio Público en la línea Puerto del Rosario-Cádiz demuestra una ausencia de gestión en este sentido. Esta situación ha provocado que nuestros comerciantes ahora tengan que importar y exportar mercancía a través de los puertos de Lanzarote o de Gran Canaria. Algunos de estos trayectos han aumentado su precio en un 78 por ciento.
Este hecho supone un atropello evidente para el equilibrio territorial: la falta de conectividad marítima tiene consecuencias directas en algo esencial como lo es la cesta de la compra. Es decir, nos afecta a todos y todas, y por ello desde AM-CC seguimos reivindicando que el puerto es una infraestructura clave para mantener la economía de la isla y para luchar contra esa doble, e incluso, triple insularidad.
Fuerteventura debe seguir consolidándose como ese nodo tricontinental que une Europa, África y América. Sabemos que la isla presenta las condiciones idóneas para ello por su geografía, su clima y su ubicación estratégica en el mapa. Y en este aspecto, sus puertos, y en especial el de la capital, por ser Puerto del Estado, son infraestructuras clave.
Recientemente, un estudio ha confirmado algo que desde AM-CC hemos defendido: Fuerteventura y Lanzarote reúnen las condiciones necesarias para constituir una Autoridad Portuaria propia. Esto es una oportunidad que no podemos perder y desde Asamblea Majorera-Coalición Canaria Fuerteventura estamos dispuestos a seguir luchando por ello hasta conseguirlo y, con ello, evitar que situaciones como la que sucede actualmente con la OSP se repitan en un futuro.
Es decir, ya no hablamos solo de una aspiración política. Hablamos de una posibilidad real, respaldada por datos objetivos. Hablamos del progreso de una isla y de sus oportunidades, de la definición del modelo de isla que queremos para Fuerteventura, sin depender de la visión centralista ni de los intereses de otras islas o del propio Estado.
Un frente común: Autoridad Portuaria de Lanzarote y Fuerteventura
La brecha entre la viabilidad técnica y la voluntad política define el debate sobre la descentralización portuaria en las islas orientales de Canarias y la creación de un frente común para Fuerteventura y Lanzarote en gestión portuaria.
Según los datos recabados en enero de este año, el Puerto de Arrecife registra 103.130,31 toneladas y el de Puerto del Rosario 83.341,94 toneladas, resultando un balance conjunto de 186.472,26 toneladas en enero de 2026.
Estas cifras avalan la capacidad de ambas infraestructuras para contar con una Autoridad Portuaria propia que se situaría en el puesto número 11 del ranking nacional de Puertos del Estado, adelantando a 18 de las 28 autoridades portuarias tradicionales del país. Sin embargo, el proceso para su creación continúa bloqueado en el ámbito competencial del Estado.
En el caso del muelle de Puerto del Rosario, principal puerta de entrada de mercancías de la isla, cada vez adquiere más importancia para el turismo de cruceros y constituye una infraestructura estratégica para el conjunto de Canarias. Sin embargo, seguimos viendo cómo nuestras prioridades quedan relegadas una y otra vez, a expensas de las decisiones tomadas por la Autoridad Portuaria de Las Palmas y la presión de lobby que ejercen algunas de las grandes empresas de la isla de Gran Canaria.
Hay un ejemplo que ilustra perfectamente esta situación: la conexión marítima de Puerto del Rosario con Tarfaya.
Llevamos años defendiendo recuperar la línea marítima con el puerto marroquí más cercano a Canarias. Una línea lógica por proximidad, por eficiencia y por las enormes oportunidades comerciales, logísticas y económicas que abriría para Fuerteventura.
Una conexión que supondría diversificar nuestra economía, impulsar nuestra economía azul, fortalecer nuestras relaciones con África y convertir a Puerto del Rosario en un verdadero puente entre continentes.
Sin embargo, durante años nos dijeron que no era posible. Que existían riesgos sanitarios. Que había problemas fitosanitarios. Que las condiciones técnicas no eran suficientes. O, simplemente, que no era el momento.
Un sinfín de excusas que, tras el anuncio de la puesta en marcha de una línea marítima Las Palmas–Agadir, confirmaron todas nuestras sospechas: el verdadero motivo responde a intereses económicos y no a un peligro real para el sector primario como quisieron hacer creer a la población.
Todo ese miedo infundado respondía únicamente al interés de intermediarios y empresas que se benefician y se lucran de la doble insularidad de islas como Lanzarote y Fuerteventura.
Este gran anuncio de una nueva conexión entre Marruecos y Gran Canaria estuvo exento de todos aquellos problemas que se planteaban y parecían insalvables cuando el proyecto beneficiaba a Fuerteventura. Lo que antes era un riesgo ahora es una oportunidad.
Esa diferencia de trato es difícil de explicar y aún más difícil de aceptar. No pedimos privilegios, pedimos coherencia. Si Canarias quiere mirar hacia África, el punto más lógico para hacerlo está en Fuerteventura, con una capital portuaria a apenas un centenar de kilómetros de la costa africana.
Nuestra posición geográfica no puede seguir siendo ignorada por decisiones tomadas desde despachos alejados de la realidad de las islas orientales.
Una Autoridad Portuaria propia permitiría precisamente eso: que las decisiones estratégicas sobre nuestros puertos respondan a nuestros intereses y no a prioridades ajenas.
Significaría planificar las inversiones donde realmente hacen falta, impulsar las infraestructuras que necesitamos, desarrollar nuevas conexiones marítimas, hacer una mayor apuesta por la economía azul y convertir nuestros puertos en auténticos motores para Fuerteventura y Lanzarote.
No se trata de enfrentarnos a nadie, ni queremos iniciar una batalla entre islas. Se trata de una cuestión de equilibrio, de justicia territorial y de sentido común.
Fuerteventura ha crecido. Nuestra economía ha cambiado. Nuestro puerto ha adquirido una dimensión que hace años era impensable.
Lo que no ha cambiado es un modelo de gestión excesivamente centralizado que sigue tomando decisiones como si las islas orientales fueran una periferia a la que siempre le toca esperar.
Desde Asamblea Majorera-Coalición Canaria seguiremos defendiendo un modelo más justo para Fuerteventura, porque contar con una Autoridad Portuaria propia no responde a una cuestión de protagonismo institucional, sino de capacidad para decidir sobre el presente y el futuro de la isla.
Tomar las decisiones desde Fuerteventura es fundamental para diseñar el modelo de isla que queremos construir.
Esta discriminación no solo se reduce a la conectividad con Marruecos desde Fuerteventura. También la vemos en los retrasos con la estabilización de las Zonas Francas, con la adecuación del PIF o de la propia infraestructura del muelle, que todavía carece de un lugar en condiciones para la recepción de cruceros.
Entre tanta desatención, asistimos con asombro a la inyección económica que se hace en el Puerto de La Luz: grandes parques infantiles, zonas ajardinadas o el acuario Poema del Mar.
Con ello no queremos crear un clima de competencia. Pero sí exigimos que se atienda a las demandas reiteradas que ha hecho la isla de Fuerteventura para adecuar el muelle de Puerto del Rosario al tráfico marítimo con el que cuenta.
Cosas tan básicas como los exámenes para acceder a un puesto de trabajo en Puerto del Rosario obligan ahora a quienes optan a esas plazas a desplazarse hasta Gran Canaria.
Se trata de un claro retroceso, ya que durante los últimos 25 años estas pruebas se celebraban en Fuerteventura. Sin embargo, desde este 2026 nuestra gente vuelve a verse obligada a viajar a Gran Canaria para poder realizarlas.
La idea de crear un frente común entre las islas de Fuerteventura y Lanzarote, por tanto, no es una utopía o un capricho, es una necesidad.
En este sentido, agradezco que el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, haya mostrado su apoyo a esta idea y esperamos que esto suponga el primer paso para que estas islas puedan iniciar este nuevo camino sin depender de las decisiones del Puerto de La Luz.
Llevamos años denunciando un modelo de gestión obsoleto y una toma de decisiones alejada de la realidad de nuestras islas. Por ello, hemos dado pasos importantes y debemos seguir progresando hasta lograr una Autoridad Portuaria propia que nos permita asumir plenamente la gestión de nuestros puertos.
Mario Cabrera González
Secretario insular de Asamblea Majorera-Coalición Canaria Fuerteventura