Unas 700 personas con discapacidad en Fuerteventura, a la espera de la bolsa de empleo de ADISFUER

Maruchi Rodríguez y Mónica Montesdeoca
De 8 a 50 personas. Así crecerá el empleo promovido por ADISFUER gracias a la construcción de la nueva granja avícola en El Barranco de la Torre, en el municipio de Antigua.

Crear un tejido productivo inclusivo....700 personas en lista de espera de ADISFUER

La Asociación de Discapacitados de Fuerteventura (ADISFUER), creada en 1992, encara un nuevo hito con la autorización otorgada por el Ayuntamiento de Antigua para desarrollar su nueva granja avícola

La iniciativa, social y productiva, busca reforzar el empleo inclusivo para personas con discapacidad e impulsar el sector primario en la isla, avanzando, además, en la mejora del bienestar de las gallinas que pasarán de 15.000 a 37.500 y que disfrutarán de la amplitud de superficie.

La futura granja se ubicará en el Barranco de la Torre, en una parcela de 50.000 metros cuadrados cedida por Juan Évora y Susan, tal y como recordaron, en una entrevista en el programa La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, la presidenta de ADISFUER, Maruchi Rodríguez, y la gerente de la entidad, Mónica Montesdeoca.

El proyecto contempla seis naves con una superficie edificada de unos 20.000 metros cuadrados, además de instalaciones complementarias pensadas para sostener el trabajo diario y la formación. “No solamente van a ser las naves… hasta la academia educativa, la academia logística… el comedor para los chicos que están trabajando allí… Es en conjunto todo”, explicó la gerente. 

El eje laboral es el principal motor. Actualmente, la granja de ADISFUER emplea a ocho personas con discapacidad, pero el objetivo del nuevo complejo es crecer hasta 50 puestos de trabajo.

Rodríguez insistió en que el propósito no se ha movido desde el inicio. “Nosotros siempre lo hemos tenido muy claro… lo principal era dar trabajo a estas personas”.

El planteamiento social atraviesa es transversal en la acción de la entidad. Rodríguez defendió que la inclusión laboral debe traducirse en empleo real y estable: “Que ellos puedan tener su sueldo, su seguridad social, que ellos se sientan útiles… por qué no puedan tener esos derechos, igual que todos”. También puso el foco en las barreras que siguen encontrando las personas con discapacidad cuando intentan incorporarse al mercado ordinario. “Las empresas quieren discapacitar, pero que sean capacitadas… Exigen a un discapacitado lo mismo que una persona que no tenga ninguna discapacidad”.

Por  eso, es fundamental la acción de Adisfuer creando un tejido productivo acorde a las capacidades de cada persona trabajadora. El éxito es tal que la asociación dispone de una bolsa de trabajo "en la que hay más de 700 personas apuntadas… con algún tipo de discapacidad”, señalaron durante la entrevista.

Más gallinas y sueltas

 

En paralelo, ADISFUER plantea la granja como un paso adelante para el sector primario en Fuerteventura, con producción local y respuesta a un mercado que, según la entidad, está por encima de lo que hoy pueden ofrecer. “Siempre tenemos mucha más demanda de lo que producimos… hay restaurantes, comercios en lista de espera”, afirmó Montesdeoca, aludiendo a los pedidos pendientes. En la actualidad, la explotación trabaja con 15.000 gallinas en jaula y una producción aproximada de “15.000 huevos diarios”; claramente insuficientes para atender a las peticiones.

El nuevo modelo también incorpora un cambio relevante en la forma de cría. ADISFUER prevé pasar a un sistema distinto, con aves en mejores condiciones. “Va a ser totalmente diferente. Ya las gallinas van a estar sueltas… una mejor calidad y bienestar animal”, explicaron. 

El camino hasta la autorización no ha sido sencillo. ADISFUER habló de años de trámites y de etapas difíciles en su historia reciente, aunque insistió en la idea de avanzar pese a los golpes. “El que está adentro sabe lo que hemos pasado… nosotros solamente hablamos de lo bueno y ya está. Y para adelante”, resumió Rodríguez.

Esa resiliencia enlaza con una trayectoria que arranca en 1992 y que, tres décadas después, vuelve a mirar al futuro con un proyecto que combina impacto social y producción primaria.

En cuanto a plazos, la entidad evita fijar una fecha cerrada, pero maneja una estimación: la granja podría estar operativa en “dos, tres años máximo”, en función de la obra y de la tramitación asociada.

ADISFUER ha recordado que existe una partida nominada prevista en los presupuestos de 2026 para comenzar a impulsar el proyecto aunque ha señalado la necesidad de seguir “tocando puertas” públicas y privadas en aras de lograr el apoyo para culminar cuanto antes el proyecto.