La ilusión de la feria: Los feriantes reivindican su oficio en el inicio del carnaval de Puerto del Rosario
Los feriantes que estos días llenarán de luces y música el recinto festivo de Puerto del Rosario aseguran que su trabajo consiste en algo más que montar atracciones: repartir ilusión. Este viernes, 6 de febrero, es el único día para disfrutar de precio reducido en las atracciones. Una iniciativa de los propios feriantes que este año llegan con importantes novedades.
Con el inicio del carnaval de la capital majorera, dos profesionales del sector, Gladys Acosta y Vanessa Barata, han puesto voz a un colectivo itinerante y poco conocido que vive entre carreteras, calendarios festivos y familias que se adaptan a un modo de vida nómada.
“Trabajamos repartiendo ilusión; lo nuestro es pura diversión”, resume Acosta, que lleva 33 años en el oficio. La feriante explica que no nació en ese mundo, sino que empezó siendo muy joven junto a su marido, tras conocer el ambiente de las atracciones en visitas de fin de semana a amigos del sector. “Nos metimos con una atracción y ahí empezamos nuestra carrera”, recuerda.
Su historia contrasta con la de Vanessa Barata, que sí creció en la feria. “Mi padre era feriante y yo me crié en ese entorno”, explica. La movilidad constante marcó su infancia, alternando temporadas con sus padres y otras con familiares para poder estudiar. “Es divertido de niña, pero cuando tienes que estudiar te separas de tus padres”, señala.
Ambas coinciden en que la feria es un trabajo exigente, tanto por la inversión económica como por el esfuerzo físico y logístico. Las atracciones requieren mantenimiento diario y revisiones constantes para garantizar la seguridad. “Todos los días se prueba y se revisa la atracción antes de que suba el público”, explica Barata, consciente de que cualquier incidente afectaría a todo el gremio.
El coste de la actividad es elevado: transporte entre islas o desde la península, combustible, seguros, documentación técnica y personal. “La gente ve que vendemos fichas, pero detrás hay unos gastos muy grandes”, afirma Barata, que recorre cada año ferias de toda la península.
A pesar de las dificultades ambas defienden el valor emocional de la feria como espacio de ocio colectivo. Acosta destaca que, a diferencia de otros trabajos, el suyo no es rutinario pero sí altamente dependiente del entorno. Muchos feriantes recurren a abuelos o residencias escolares para cuidar a los hijos durante las rutas. “Benditos abuelos”, comenta Acosta, recordando cómo organizaba los desplazamientos cuando sus hijas eran pequeñas.
Además del trabajo, reivindican la convivencia entre compañeros y la imagen del colectivo. “Hace años existía un estigma hacia los feriantes”, recuerda Acosta, quien, orgullosa, defiende que se trata de “un trabajo digno” con el que ha podido sacar adelante a su familia.
Con motivo del inicio del carnaval de Puerto del Rosario, esta tarde, a partir de las 17:30h los feriantes abren sus atracciones a precios reducidos para facilitar el acceso a las familias. Su objetivo es mantener viva la tradición y el recuerdo de la feria como experiencia compartida e invita a los adultos a que participen aunque no vayan acompañados de sus hij@s.
“Hay muchos tipos de ocio, pero el sonido, el olor y el ambiente de la feria solo se viven estando allí”, concluye Acosta. “Aprovechen para crear recuerdos con la familia y los amigos”.