Mario Cabrera González defiende al sector pesquero ante la posible implantación del cerco para rabil y atún rojo en Canarias

 

 El diputado del Grupo Nacionalista Canario, Mario Cabrera González, ha mostrado su rechazo a la posible implantación de la pesca con arte de cerco para la captura de rabil y atún rojo en aguas canarias, alertando de los riesgos que esta técnica podría suponer tanto para la pesca artesanal como para los ecosistemas marinos del archipiélago.

Cabrera intervino en la Comisión de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria tras la comparecencia del administrador único de Seefood Canarias S.L., quien presentó un Plan de Activa Pesquera Experimental vinculado a la captura de estos túnidos altamente migratorios. El proyecto contempla la posibilidad de capturar en torno a 500 toneladas, una cifra que el parlamentario calificó como “más propia de una iniciativa industrial que de un proyecto piloto”.

“El ejemplo de lo que no queremos que se convierta Canarias”, señaló el diputado majorero, quien defendió el actual modelo pesquero del archipiélago, basado en la selectividad y el respeto al medio marino. Recordó que la pesca artesanal canaria ha sido reconocida por su sostenibilidad y por su bajo impacto ambiental, posicionando a las islas como referente en este ámbito dentro de la Unión Europea.

Impacto ambiental y riesgos para el equilibrio marino

Durante su intervención, Cabrera advirtió de las posibles consecuencias ambientales de este tipo de pesquería, especialmente en lo relativo al engorde de atunes en jaulas marinas. Entre los riesgos señalados figuran la contaminación derivada del uso de complementos alimentarios ricos en nitratos, el aumento de la sedimentación de residuos en el fondo marino y la consiguiente pérdida de calidad del agua.

Asimismo, alertó sobre el peligro de escape de ejemplares, que podrían competir con especies salvajes, transmitir enfermedades o generar procesos de hibridación. También apuntó a la posible afección a especies como los delfines, que suelen desplazarse junto a los cardúmenes de atunes y que podrían verse atrapados en este tipo de operaciones.

Como ejemplo, citó estudios que reflejan el impacto de macrogranjas marinas en otros países, donde se ha documentado una reducción significativa de la biodiversidad local.

Defensa del modelo artesanal

El diputado recordó que la Federación Regional de Cofradías de Pescadores de Canarias, así como las federaciones provinciales de Las Palmas y Tenerife, ya han fijado una posición contraria a este planteamiento. En este sentido, subrayó que no se deben adoptar decisiones que comprometan la actividad de un sector que forma parte esencial del patrimonio identitario de Canarias.

“Estamos contraponiendo un modelo basado en una pesca selectiva, respetuosa y sostenible frente a otro centrado en la captura masiva y la maximización del beneficio económico”, argumentó Cabrera, quien insistió en que la pesca industrial y la artesanal “no pueden convivir en igualdad de condiciones”.

Finalmente, reafirmó el compromiso de su grupo parlamentario con la defensa del sector pesquero artesanal canario, apostando por un desarrollo económico compatible con la conservación de los recursos marinos y la sostenibilidad a largo plazo.