El Museo Arqueológico de Fuerteventura abre sus puertas en Betancuria

Inaguración del Museo Arqueológico de Fuerteventura

Las autoridades han inaugurado este lunes el Museo Arqueológico de Fuerteventura, ubicado en la villa histórica de Betancuria, con un acto en el que han participado la directora general de Patrimonio del Gobierno de Canarias, Nona Perera, el presidente del Cabildo de Fuerteventura, Blas Acosta, el alcalde de Betancuria, Marcelino Cerdeña,  el consejero de Cultura, Patrimonio Histórico y Difusión del Patrimonio Cultural, Andrés Briansó, y el cronista oficial de la Isla y presidente de la Asociación de la Prensa de Fuerteventura y Lanzarote, Tero Brito. También tomaron parte el profesorado y  el alumnado de la escuela unitaria de Betancuria, que relataron crónicas de la conquista. 

El presidente del Cabildo, Blas Acosta, señaló que “ha sido una reivindicación histórica por parte de Betancuria y ha sido un total acierto que se haya ubicado aquí el Museo Arqueológico de Fuerteventura, en el primer asentamiento de Canarias y Fuerteventura después de la conquista”. Acosta agradeció al personal del departamento de Cultura de la Corporación insular por el trabajo realizado “que permite tener hoy unas instalaciones de estas características y que Fuerteventura cuente con este espacio para dar a conocer su historia, al servicio de residentes y visitantes”.

Por su parte, el alcalde de Betancuria, Marcelino Cerdeña, agradeció “el impulso de gestión política y el trabajo técnico que ha posibilitado tener este museo insular en el municipio”.

“Me alegro en extremo de disponer de una nueva casa donde reside el alma de Fuerteventura y su pasado activo, y es la que hoy acoge sus exposiciones. Un nuevo centro que visitar, que valorar para crecer en sabiduría y comprensión sobre el pasado” explicó la directora general de Patrimonio, Nona Perera, durante el acto.

Perera felicitó además “de manera muy especial, en nombre del Gobierno de Canarias, al pueblo de Fuerteventura, porque a partir de hoy pueden disponer de una nueva fuente de conocimiento, de comprensión y disfrute de la cultura que han creado y que les pertenece”.

Para el consejero insular, Andrés Briansó, “es un hito para Fuerteventura la inauguración de un nuevo Museo Arqueológico Insular, con un espacio adecuado y moderno para mostrar el enorme legado que dejaron que habitaron estas tierras antes que nosotros, con un espacio que muestre el pasado desde técnicas y perspectivas actuales, impregnado además por las ideas transversales de accesibilidad universal y sostenibilidad medioambiental”.

El Museo Arqueológico de Fuerteventura, que abrirá sus puertas de martes a domingo en horario de 10:00h a 17:00h, funciona como núcleo de la difusión del patrimonio histórico y cultural majorero, además de ser impulsor de diferentes líneas de estudio, “desde el apoyo de investigaciones como las de la Cueva de Villaverde o el Islote de Lobos, en marcha actualmente”, matizó Briansó.

Desde este espacio se da relevancia al componente social y cultural, con el objetivo de crear un museo vivo que, a través de actividades complementarias, como charlas, conferencias y publicaciones, entre otras, acerquen de manera atractiva la historia de Fuerteventura a residentes y visitantes.

El Museo Arqueológico de Fuerteventura abre sus puertas con la exhibición de cuatro exposiciones temporales sobre la arqueología y cultura material de los majos, hasta la instalación definitiva de la colección permanente. Para estas muestras iniciales se ha contado con la colaboración del Museo Canario, el Museo Arqueológico de Tenerife, el Museo Diocesano de Arte Sacro de Betancuria de la Diócesis de Canarias, la Universidad de La Laguna y el Gobierno de Canarias.

De este modo, la andadura del Museo Arqueológico Insular se inicia con las exposiciones ‘Fuerteventura Arqueológica. Donde empieza nuestra historia’, ‘Retos/Restos para un Museo’, ‘Betancuria. Una Fe en la piedra’ y ‘La Memoria de las piedras’.

Estas exposiciones temporales contienen importantes piezas que se exhiben por primera vez en Fuerteventura, como dos ídolos de la Cueva de los Ídolos, que se encuentra en los bordes meridionales del malpaís de Arena, en La Oliva; así como dos cuentas del Museo Canario y del Museo Arqueológico de Tenerife, dos adornos en forma de cuentas planas o circulares muy características de la cultura material de los majos. Otra de las piezas excepcionales es la Virgen de la Adelita, imagen de madera descubierta en 1952 vinculada al gótico tardío popular de finales del siglo XV.

La construcción del Museo Arqueológico de Fuerteventura fue promovida por la Unidad de Patrimonio Cultural, dependiente de la Consejería de Cultura y el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo Insular. El museo se ha edificado en tres niveles, con una superficie construida de 2.678,76 metros cuadrados y un coste de obra que asciende a 2.060.398 euros.

El espacio expositivo total del Museo Arqueológico de Fuerteventura es muy superior al que existía en el antiguo. El nuevo edificio cuenta con tres salas de exposición: dos salas permanentes, ubicadas en las plantas baja y primera, de 562 y 346 metros cuadrados, respectivamente, y una sala de exposiciones temporales de 111 metros cuadrados en la planta segunda. El entorno del edificio está conformado por la edificación del antiguo Museo, que queda integrado con la obra nueva, a través del patio y que se destina a zona de gestión administrativa.

Evolución del Museo Arqueológico Insular

La historia del Museo Arqueológico de Betancuria comenzó a mediados de los años 50 del siglo XX, con una carta dirigida al Cabildo de Fuerteventura en la que Alfonso Martín Fajardo, en su nombre y en el de sus hermanos Luis y Juan, cedía a la institución una casa de su propiedad, para que se destinara a centro cultural y museo. Se creó un patronato para impulsar el Museo de Betancuria, en el que participó Francisco Navarro Artiles.

 El primer montaje del museo se llevó a cabo por Roldán Verdejo, encargándose de él en sus inicios Vicente Ruiz Méndez. El museo estuvo abierto al público hasta el año 2015, en que fue cerrado para remodelar el inmueble con la finalidad de integrarlo en el nuevo Museo Arqueológico Insular, situado en una parcela anexa al antiguo. 

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